El quinto mes del año tiene un significado muy hermoso para nuestro pueblo. Sus días se visten de alegría, esperanza y libertad.
En él, celebramos a las madres que nos brindan el amor más tierno y sincero. Es el más parecido al de Dios.
También, para los miembros de la Iglesia, mayo nos brinda la oportunidad de llevar flores a María, expresando en ellas el cariño y la veneración a la Madre de nuestro Redentor.
Ya al despedirse, para dar paso a junio, nos llama a no perder la memoria histórica, cuando nos recuerda el ajusticiamiento del tirano Trujillo, poniendo fin a una de las dictaduras más sangrientas y perversas que haya conocido un pueblo latinoamericano, y de otras partes del mundo.
Sin embargo, la ola de inseguridad ciudadana y violencia que se ha registrado en los últimos años, y muy en especial en este mayo 2026, teniendo como centro a la mujer, le va quitando el encanto a un mes tan apreciado y esperado por todos los que tienen un corazón revestido de gratitud.
Como Nación deberíamos sentir vergüenza ante los actos de barbarie que se están cometiendo contra la mujer.
¡Cuidado si caemos en la trampa infernal de quedarnos contando el número de cuantas mujeres les han quitado la vida. Tenemos que reaccionar para detener esta barbarie. Hay que tomar todas las medidas necesarias para detener esta locura!




