El viaje apostólico a España realizado por el Papa León XIV, del 6 al 12 de este mes, quedará marcado en la historia con letras llenas de esperanza. Es que el Sucesor de Pedro tocó el corazón de miles de hombres y mujeres sedientos de Dios, y que necesitaban palabras de aliento que les hicieran reencontrarse con sus raíces cristianas.
El lema de este viaje, Alzad la mirada, se ha quedado en lo más profundo en el interior de tantas personas que ahora ven el presente con ilusión, y están dispuestos a transformar su entorno social desde el camino de la fe, y dejando atrás el secularismo que provoca el vacío existencial que sufren tantos seres humanos.
El Papa León, en estos días que pasó en España, tocó varias realidades que deben ser transformadas.
Nos habló de que hay momentos de oscuridad y sufrimiento que nuestra sociedad hace callar, porque precisamente algunos modelos culturales nos quieren siempre vencedores y perfectos, y por eso el límite, la fragilidad deben ser eliminados y confinados al silencio ensordecedor de la sociedad o incluso de la vergüenza…
Nos pidió que “Evitemos las palabras que humillan o enfrentan. Que optemos por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos. No bendigamos entusiasmos ingenuos ni alimentemos miedos estériles”.
Una Vez más ha insistido en su lucha por la paz, diciéndonos: “La seguridad, que con demasiada frecuencia nos ilusionamos, que provenga de las armas y los muros, madura más bien al aprender a avanzar junto al otro, a crecer juntos, codo con codo”.
También nos habló de que “Las palabras pueden abrir caminos o cerrarlos; pueden iluminar la realidad o deformarla hasta hacer imposible el encuentro. dije que quienes ejercen una responsabilidad pública tienen, por eso, una especial obligación de custodiar la palabra para ‘desarmar el lenguaje’. La firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación”.
Esperamos que estas verdades dichas en este viaje apostolico nos conduzcan a la fraternidad, iluminando la faz de la tierra. Así tendremos un mundo en donde la hermandad será el sello de nuestra identidad.


