La Medalla de San Benito (II): mucho más que unas letras 

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Confieso que, la primera vez que vi una Medalla de San Benito, siendo un pequeño, pensaba que aquello parecía un examen de sopa de letras: 

C.S.P.B.

C.S.S.M.L.

N.D.S.M.D.

V.R.S.N.S.M.V …

Sé que muchos todavía se preguntan: ¿eso qué significa? Con el tiempo descubrí algo hermoso: la medalla no es un acertijo. Es una profesión de fe.

Su origen se remonta a la tradición benedictina. Aunque la devoción a San Benito es muy antigua, la medalla comenzó a difundirse especialmente entre los siglos XVII y XVIII, después del hallazgo, en la abadía de Metten (Alemania), de un antiguo manuscrito que explicaba el significado de aquellas misteriosas iniciales. En 1742, el papa Benedicto XIV aprobó oficialmente la bendición de la medalla y promovió su uso como sacramental de la Iglesia.

Pero la historia de la medalla nos lleva mucho más atrás, hasta uno de los episodios más conocidos de la vida de San Benito. Cuenta san Gregorio Magno, en sus Diálogos, que algunos monjes, molestos por la firmeza con que Benito corregía sus faltas, intentaron envenenarlo ofreciéndole una copa de vino. Como era su costumbre, antes de beber hizo la señal de la cruz sobre la copa… y el recipiente se rompió en pedazos, como si hubiera sido golpeado por una piedra invisible. San Benito comprendió entonces el peligro y, lejos de responder con violencia, perdonó a quienes habían querido quitarle la vida.

No es casualidad, entonces, que el centro de la medalla sea precisamente la Cruz. No porque fuera un amuleto para San Benito, sino porque él sabía que el verdadero poder no estaba en el metal, sino en Cristo crucificado.

Y aquí viene lo interesante: las letras en la medalla no son un conjuro, son frases en latín. En la cruz aparece:

C.S.P.B.

Crux Sancti Patris Benedicti.

“La Cruz del Santo Padre Benito.”

En el brazo vertical:

C.S.S.M.L.

“La Santa Cruz sea mi luz.”

En el horizontal:

N.D.S.M.D.

“No sea el demonio mi guía.”

Y rodeando la medalla encontramos la oración más conocida:

V.R.S. N.S.M.V.

“¡Apártate, Satanás! No me aconsejes cosas vanas.”

S.M.Q.L. I.V.B.

“Es malo lo que me ofreces; bebe tú mismo tus venenos.”

¿Se dan cuenta?, Lo que hay es un cristiano proclamando que Cristo es su única luz y rechazando todo lo que lo aparta del Evangelio.

Lejos de ser palabras de miedo, son palabras de libertad, el grito de quien sabe que el mal existe, pero también sabe que Cristo ya lo ha vencido.

Quizá por eso la Medalla de San Benito ha atravesado los siglos. No porque esconde un poder misterioso, sino porque recuerda algo que nunca pasa de moda: que el cristiano camina con la Cruz por delante. Y mientras Cristo sea nuestra luz… ninguna oscuridad tendrá la última palabra.

Hasta un próximo encuentro

Desde el monasterio