Tocarás esa campana

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José Jordi Veras Rodríguez

jordiveras@yahoo.com

Estuvimos leyendo sobre el fundamento o el origen del por qué se hace el toque de campana, cuando alguien supera alguna enfermedad, principalmente del cáncer, o cuando ha terminado algún tratamiento, dígase quimio o radio.., la manera de expresar gratitud a Dios, es tocando la campana.

“La historia cuenta que nació en 1996, en el centro MD Anderson de Houston, cuando el almirante Irve Le Moyne, que padecía cáncer, descolgó la campana de su barco y la llevó al vestíbulo del Centro Anderson, donde la tocó como símbolo de que había ganado su batalla”.

“Irve ‘Chuck’ Le Moyne fue un oficial de alto rango del ejército de los Estados Unidos, fue el primer Navy Seal en alcanzar el grado de almirante y en ser condecorado con dos medallas de bronce a su labor en combate, desafortunadamente fue diagnosticado con un tipo de cáncer muy agresivo, pero acudió a tratarse al MD Anderson, uno de los hospitales oncológicos más avanzados de su país, donde se sometió a varias sesiones de radioterapia”.

“En la marina es común tocar la campana para indicar que el trabajo o alguna tarea ya estaba hecha, por lo que el almirante le contó a sus doctores que cuando venciera el cáncer haría lo mismo en el hospital”. 

“Irve Le Moyne terminó sus sesiones de radioterapia y llevó su campana de bronce, la puso en el vestíbulo y fue el primero en hacerla sonar. Así inauguró una de las tradiciones más bonitas y emblemáticas para todos los enfermos que enfrentan padecimientos oncológicos”.

A raíz de la historia de un oficial de Marina, hoy se escucha esa campana como signo de que se pudo, y de la gratitud a Dios.

Esto nos recuerda 1 Samuel 7:12 donde se relata que Samuel tomó una piedra y la puso entre Mizpa y Sen, llamándola Eben-ezer, que significa “Piedra de ayuda”, diciendo: “Hasta aquí nos ayudó Dios”.

Es recordarnos que no podemos caminar solos para vencer aquello que nos afecta, ya fuere en salud física o emocional; o de procesos que tenemos que enfrentar por alguna pérdida de un  ser querido, la ruptura de un matrimonio, de tratar de salir de deudas económicas, de contradicciones con nuestro padres: en fin, de todo aquello que nos intenta robar la paz, tenemos que saber recordar esa frase: Ebenezer, que es saber hasta dónde Dios ha  estado con nosotros, brindándonos su ayuda, soporte, apoyo, aliento, fuerza y fortaleza. 

Y ha puesto a nuestro alcance, personas con gran corazón, para que desde el punto de vista médico o de solidaridad, para que no sintamos la soledad. Y una vez vencidos los obstáculos, saber que podremos “tocar la campana”.

¿Cuántos de nosotros hemos tocado nuestras “campanas”, ante embates y obstáculos duros de la vida que hemos superado? ¿Cuántas batallas hemos vencido y que casi nadie se enteró y solo te veían con cara sonriente?

¿Sabes quién nunca puso excusa y siempre estuvo ahí sin echarte nada en cara? Jesús. 

Él fue que levantó cada piedra de tu proceso. Nadie más. Y buscó sacar de ti todo aquello que no conocías, que tenías de fortaleza y es por eso que nunca, ni en las buenas, tampoco debemos olvidar ese toque de campana a Dios. Pues recuérdate hoy: “tocaré esa campana”, en nombre de Dios y de que realmente pude, porque Dios siempre estará presente.