José Jordi Veras Rodríguez
Uno de los aspectos que puede uno desear a sus hijos y a quien le tiene afecto, es que sea una buena persona y que tenga construida la virtud de la disciplina, fundamental para vivir en paz, más que poseer la razón, y el segundo, porque le ayudará para toda la vida a llevar a cabo todas las metas propuestas.
Siempre tenemos presente algo. A la facultad de Derecho entramos 100 estudiantes, quizás con muchísimos sueños, y solo llegamos a terminar 25, y ejercemos menos de diez. Y debemos reconocer la inteligencia de muchos, por encima del promedio, pero la diferencia al final nos indicó que más vale el esfuerzo y la constancia que el intelecto.
Hemos conocido también muchos talentos en el ámbito de la comunicación, que nos sorprenden con su sapiencia, sin embargo, a la hora de la responsabilidad, no entraban dentro de esa cualidad y se quedan en el camino, porque les falta esa milla extra de la disciplina que representa una de las mayores virtudes.
Ahora bien, en cuanto a lo de ser buena persona, nos basta con tener un buen corazón. Se dice que nadie puede ser buen profesional si no es buen ser humano. Y creemos fielmente en eso.
La vida nos ha enseñado que de nada vale tenerlo todo si no lo hemos logrado siendo buenas personas. De otra manera, puedes hacerle daño a todo el mundo o engañar o codiciar o ser egoísta y malicioso con todos y llegar a tenerlo todo económicamente hablando. Sin embargo, es muy difícil que esa persona sea feliz y que esté llena de ese gozo que alimenta el espíritu.
Hay quienes buscando en el camino de alcanzarlo todo fácil, van perdiendo cada día algo hermoso, inocente, simple y que no se compra con el dinero. Van dando una de las cosas más valiosas que tenemos los seres humanos, que es el tiempo.
Hemos conocido profesionales y personas habilidosas en los negocios, que teniéndolo todo, aun ambicionan mucho más. Y son capaces de vender su alma con tal de seguir saciando su sed de seguir adquiriendo cosas. que no se conforman con lo que han logrado, que en el caso que explico, llegan a mucho, pero sienten que algo les falta, y en esa carrera, van perdiendo lo más por lo menos y cuando vienen a ver a su interior, han dejado de existir.
Por todo lo que hasta ahora hemos vivido, preferimos que nuestros hijos puedan asumir estos dos elementos en sus vidas, ser buenos seres humanos, que en todo cuanto hagan siempre esté presente la justicia.
Y que sepan cultivar la disciplina, que ella sola cubre pasión, esfuerzo, tesón, resiliencia, y responsabilidad en todo lo que decidan ejercer. Lo demás, que les llegue por añadidura, porque ya Dios se estará encargando de lo primero, en buena medida.




