José Jordi Veras Rodríguez

jordiveras@yahoo.com

Hoy día, salir a las calles es todo un reto y sobre todo tener que sortearse entre el estrés que produce moverse por cualquier calle de nuestro país, donde existen cerca de tres millones ochocientas mil motocicletas registradas, representando el 57% del parque vehicular y de ésta cantidad, solamente el 0.74%, o sea, cerca de 28 mil solo tienen licencia categoría 01.

En más del 50% de los accidentes, y muertes, de tránsito, están involucradas las motocicletas.

Todo esto, lo que nos refleja es la cantidad desmedida de estas motos y la ausencia de legalidad y fiscalización que existe en nuestro país. Es decir, que somos lo parecido a una selva a la que salimos todos los días a lidiar con este tema.

A todo eso se suma la cantidad de agentes diseminados en el país, que resulta insuficiente y además, con métodos poco eficientes y de planificación para enfrentar el caos y desorden creado por la mayoría que transita por las calles vestidos de: mensajeros, repartidores, de transporte, entre otros; y que han cambiado la dinámica de lo que era el tránsito desde hace apenas unos años hacia acá.

En este escenario, tenemos entonces, una ausencia de consecuencias que contribuye de manera principal, ante la actitud de quienes han hecho de la violación a la ley de tránsito un deporte y se ejerce cada vez más de forma irresponsable, negligente y hasta terrorista.

La República Dominicana vive hoy entre la violencia y el temor, porque la forma de responder de los motorizados que son lesionados o que son apenas rozados o impedidos de avanzar en las vías, es cada día peor.

No existe ese día en que no se muestre en redes sociales o que no seamos testigos uno de nosotros, de algún hecho de peligro e imprudencia que involucre un motociclista y muchas veces ante la mirada indiferente de los agentes del orden.

Esta selva que padecemos, solamente podemos asumirla y soportarla nosotros, que vivimos en esta tierra. Pero está llegando a un nivel que cada ciudadana y ciudadano está respondiendo con el encono y calor del día y hasta con la impotencia de ver cómo las autoridades otorgan mayor poder a quienes violan la ley de forma flagrante y nada estructuran que sea una solución a este desorden organizado.

Lo que hemos narrado ha creado un ambiente, en el cual, aún no exista un motorizado de por medio, ya entre cualquier tipo de conductores, por cualquier “quítame esta paja”, se entran a golpes en medio de las vías, sin importar si andan con familia o solos. Y todo esto, ha sido producto del ambiente en el cual nos movemos, y que aquello que fluye es un desafuero y deseo de responder de manera violenta. Pero también esa violencia como forma de respuesta la vemos en la mayoría de colisiones; roces o invasión de carriles, la intolerancia se hace presente. 

Es como si hubiéramos adoptado la creencia de que habiendo ausencia de consecuencias, podemos asumir cualquier actitud o comportamiento, porque no tendremos sanciones o no le tememos a las mismas. 

El Estado como ente, y las distintas autoridades que han ostentado el poder en los últimos treinta años, no han sabido asumir su responsabilidad, sino que se han dedicado a practicar la politiquería y le han dado poder a quienes desde el ámbito del desorden se colocan, tienen en cierta medida la impunidad de sus actos diarios y constantes. Y si no, solamente tenemos que ver la falta de valor que tuvo el director actual del Intrant, al no aplicar la Normativa 001-2025, sobre los cascos al conductor y pasajero.

Lo que hoy expone la sociedad dominicana, es una inversión de valores enorme en todos los niveles, que como un cuerpo dañado, expide ‘pus’, y que por donde quiera que es tocado, da muestras de descomposición.

Mateo 10:28: “No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien teman a Aquel que puede hacer perecer tanto el alma como el cuerpo…”.

Hemos descuidado lo esencial y todo lo bueno que tenemos como pueblo, por la ambición e indiferencia, que han vendido su alma por todo aquello que corrompe y hemos permitido que se muestre los peores mensajes y ejemplos a la vista de todos.