Dieciséis años después, gracias Señor

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Por: José Jordi Veras Rodríguez

jordiveras@yahoo.com

Iniciando esta semana, el martes 2, se cumplieron 16 años de un hecho que marcó nuestras vidas y que dejó secuelas permanentes, y nos recuerdan el por qué cada mañana vivimos dando gracias a Dios. Más que lamentarnos, hemos aprendido a vivir desde la gratitud, ya que nos ha permitido tener la fortaleza para no quedarnos detenidos en el tiempo ni tener que lamentarnos por aquello que ya no podemos cambiar.

No hemos tenido descanso, porque aún estamos evitando que quienes intentaron asesinarnos, puedan salir sin cumplir la pena completa, porque tuvimos que durar siete años en el proceso para obtener sentencia definitiva y cuatro más, yendo a cada audiencia de solicitud Condicional en cualquier ámbito del país. La presencia del Todopoderoso nos ha dado la fuerza para no rendirnos, en esa agotadora tarea.

Hace poco, algo nos hizo recordar, el por qué dentro de tantas situaciones en estos dieciséis años vale la pena saber que nunca hemos estado solos y que el Señor ha estado presente, enviando sus mensajes y mensajeros.

Lo hizo desde el inicio, cuando nos permitió, primero, sobrevivir, no solamente al hecho mismo, sino en cada cirugía, en cada situación que nos pudo haber creado incertidumbre. Hoy, tenemos que decir, gracias Señor.

En Lucas 10 del 25 al 37, leímos: “¿Y quién es mi prójimo?”. Jesús respondió: 

—“Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones. Le quitaron la ropa, lo golpearon y se fueron, dejándolo medio muerto.  Resulta que viajaba por el mismo camino un sacerdote quien, al verlo, se desvió y siguió de largo.  Así también llegó a aquel lugar un levita y al verlo, se desvió y siguió de largo. Pero un samaritano que iba de viaje llegó adonde estaba el hombre y viéndolo, se compadeció de él.  Se acercó, le curó las heridas con vino y aceite, y se las vendó. Luego lo montó sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un alojamiento y lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos monedas de plata [c]  y se las dio al dueño del alojamiento. “Cuídelo —le dijo—, y lo que gaste usted de más, se lo pagaré cuando yo vuelva”. 

¿Cuál de estos tres piensas que demostró ser el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?”.

Aquel día 2 de junio del 2010, junto a nuestro compañero de labores en el programa de televisión, Randy Ortiz, nos auxilió una persona que nunca habíamos visto, posteriormente, supimos su nombre, Dionisio.

Su intervención fue crucial, porque junto a nuestro compañero, ayudó a guiar a Randy hacia dónde llevarnos y sobre todo, a poder entrarnos en el vehículo. Y ese tipo de gesto solo podía ser obra del Todopoderoso, que escuchó nuestro clamor para que nos permitiera llegar a salvo a una clínica.

Y esto que hemos reseñado, del buen Samaritano, hemos podido experimentarlo en otras situaciones durante todo estos años, y es ahí cuando pensar en todo lo bueno que Dios ha sido con nosotros, es lo que nos ha permitido no vivir desde la rabia ni la venganza, sino siempre buscando que desde un ámbito de justicia, todo obre acorde a su voluntad. Y es por lo anterior, que debemos siempre recordar, que si algo nos ha sostenido, es vivir desde la gratitud y nunca dejar de alabar la presencia de quien ha sabido sostenernos con la fortaleza de su Roca.

Gracias Señor, por tanto y hacernos ver tu misericordia y gran amor, a través de buenos corazones en estos dieciséis años.