A Lenia Guzmán: por su obra de vida

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En esa frágil figura

con una eterna sonrisa 

que se movía de prisa

con su menuda estatura,

encarnaba la cultura 

y su pasión por el arte

ella misma fue estandarte

de tan hermosos valores

que cultivó con amores 

el Ideario de Duarte.

Mocana de nacimiento

de muy profunda raíz 

caminó todo el país 

asumiendo un mandamiento:

sembrar de buen sentimiento 

cada palmo de esta tierra

sí a la paz y no a la guerra

cumpliendo con gran empeño

su más elevado sueño

desde el llano hasta la sierra.

Su salud fue delicada 

lo que a ella le excedía 

siendo un reto cada día 

cumplir su ardua jornada;

más, seguía consagrada 

a su labor de gestora

actriz como locutora 

del universo infantil

siempre dispuesta y gentil 

a cada momento y hora. 

Ya Lenia se nos ha ido,

lloramos todos su ausencia 

pero nos deja una herencia 

de un camino recorrido;

y aunque la muerte ha vencido

a esta tenaz luchadora 

y auténtica gladiadora 

deja su impronta en la vida

recordada y bendecida 

cual perenne bienhechora.