En esa frágil figura
con una eterna sonrisa
que se movía de prisa
con su menuda estatura,
encarnaba la cultura
y su pasión por el arte
ella misma fue estandarte
de tan hermosos valores
que cultivó con amores
el Ideario de Duarte.
Mocana de nacimiento
de muy profunda raíz
caminó todo el país
asumiendo un mandamiento:
sembrar de buen sentimiento
cada palmo de esta tierra
sí a la paz y no a la guerra
cumpliendo con gran empeño
su más elevado sueño
desde el llano hasta la sierra.
Su salud fue delicada
lo que a ella le excedía
siendo un reto cada día
cumplir su ardua jornada;
más, seguía consagrada
a su labor de gestora
actriz como locutora
del universo infantil
siempre dispuesta y gentil
a cada momento y hora.
Ya Lenia se nos ha ido,
lloramos todos su ausencia
pero nos deja una herencia
de un camino recorrido;
y aunque la muerte ha vencido
a esta tenaz luchadora
y auténtica gladiadora
deja su impronta en la vida
recordada y bendecida
cual perenne bienhechora.




