Poesía Mons Freddy

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Rosa

Pequeña estaba la rosa. 

Tranquila, dormida, hermosa y en el jardín lucía

ingenua, pero graciosa. 

A la voz de su perfume  acudían mariposas.

Hermosa estaba la rosa.

Nunca pensé que tu aroma ni tu modesta presencia 

rosa de oscuro jardín llegaran a hacer de mí 

picaflor o mariposa.

Oración para pedir un incendio

Incéndiame de amor te lo suplico.

No quiero arder con llama pasajera. Arda mi corazón –mi pobre casa– quiero oírlo crepitar cual pino viejo.

Quema tanta basura,la escoria que amontono en mis adentros.

Quisiera levantarme renovado

sin los viejos temores que aposento.

No quede en pie madero alguno:

Lo quiero todo calcinado. 

Vuelen ardientes las astillas 

de mis antiguos sueños

de leyes torpes que dictó el pasado.

Quiero que estalle todo,

que reviente hasta el último cimiento 

y que así pueda volver aprisa

a la nada que me regale el fuego.

Y cuando se hayan dispersado mis cenizas 

y del viento no cuelgue ni el olvido,

¡qué hablen las mil bocas de la piedra!

¡Qué se levante la pared bruñida!

¡Columnas fuertes

 firmes cimientos techo de cielo!

Suba del río la canción de piedras diminutas y de limo.

No falten los aromas de los montes ni aquellas melodías 

que más quiero.

Que así, mi corazón, de espalda al tiempo será tuyo, Señor. Así lo espero.

Mas, bien sé yo que tú no vendrás solo; 

que siendo solo tuyo habré de ser exclusiva propiedad del mundo entero.