Doctrina Social de la Iglesia

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517 La Iglesia en­seña que una verdadera paz es posible sólo mediante el perdón y la reconciliación.1092 No es fácil perdonar a la vista de las consecuencias de la guerra y de los conflictos, porque la violencia, especialmente cuando llega «hasta los límites de lo inhumano y de la aflicción», deja siempre como herencia una pesada carga de dolor, que sólo puede aliviarse mediante una re­flexión profunda, leal, valiente y común entre los contendientes, capaz de afrontar las dificultades del presente con una actitud purificada por el arrepentimiento. El peso del pasado, que no se puede olvidar, puede ser aceptado sólo en presencia de un perdón recíprocamente ofre­cido y recibido: se tra­ta de un recorrido largo y difícil, pero no imposible.

518 El perdón re­cíproco no debe anular las exigencias de la justicia, ni mucho menos impedir el camino que conduce a la verdad: justicia y verdad representan, en cambio, los requisitos concretos de la reconciliación. Resultan oportunas las iniciativas que tienden a instituir Organismos judiciales internacionales. Semejantes Organismos, valiéndose del principio de jurisdicción universal y apo­yados en procedimientos adecuados, respetuosos de los derechos de los imputados y de las víctimas, pue­den encontrar la verdad sobre los crímenes perpetrados durante los conflictos armados.1095 Es necesario, sin embargo, ir más allá de la determinación de los comportamientos delictivos, ya sean de acción o de omi­sión, y de las decisiones sobre los procedimientos de reparación, para llegar al restablecimiento de relaciones de recíproco enten­dimiento entre los pueblos divididos, en nombre de la reconciliación.1096 Es necesario, además, promover el respeto del derecho a la paz: este derecho « favo­rece la construcción de una sociedad en cuyo seno las relaciones de fuerza se sus­tituyen por relaciones de colaboración con vistas al bien común ».1097