Roncalli y Carlos Borromeo

0
13

Manuel Pablo Maza Miquel, S.J

San Carlos Borromeo y San Juan XXIII tuvieron orígenes diferentes. Borromeo descendía de la nobleza, era hijo de un conde y su madre, una Médicis. Juan XXIII vivió una infancia pobre. En el primer piso de su casa de Sotto il Monte dormían varias vacas.

El tío de Carlos Borromeo, el papa Pío IV, le nombró secretario de Estado a los 23 años. Todos los honores estaban al alcance de este joven que, gustaba de la caza, los juegos, la música y las fiestas. Pero unos ejercicios espirituales cambiaron su vida. Luego de contribuir al buen andamiento de la última sesión del concilio de Trento, tomó posesión de su arquidiócesis de Milán. Ya era cardenal.

Todo el ministerio eclesial de Roncalli tomó como ejemplo al Borromeo, quien por encima de todo, quiso ser un pastor cercano a su grey. Como metropolitano, se interesó en las quince diócesis vecinas. Visitó a lomo de mula las parroquias más recónditas. Tomó muy en serio la aplicación del concilio de Trento (1545 – 1563) y dejó informes pormenorizados de sus visitas pastorales durante veinte años. 

El futuro Juan XXIII, doctor en teología e historiador, quedó fascinado por las actas de las visitas pastorales de Borromeo a Bérgamo y se ocupó de publicarlas en cinco volúmenes (1936 – 1958).

Siendo un joven sacerdote, profesor de historia en el Seminario de Bérgamo, Roncalli frecuentaba la Biblioteca Ambrosiana investigando las Actas de Borromeo para publicarlas. Allá conoció al bibliotecario, Aquile Ratti, quien como Pío XI le nombró Delegado Apostólico en Bulgaria y le dio el rango de arzobispo (1925) para realzar su misión.

Con 25 años, en 1970 mientras estudiaba en Bélgica, me consiguieron un trabajito de verano en la Biblioteca Gregoriana, para ver el sol y Roma. Varios prestigiosos profesores jesuitas se convirtieron en mis “cicerones”. Mientras me enseñaba la Villa Adriana, el erudito P. Pierre Blet, S.J., me contó cómo Roncalli, siendo Delegado Apostólico, le pedía al profesor de historia de la Gregoriana: – escriba la historia de los obispos de Bérgamo. – Blet siguió encontrando excusas

ante el Nuncio de París y luego Patriarca de Venecia. 

Desde que Juan XXIII fue papa, lo volvió a llamar y le preguntó: — Bueno, padre y ahora ¿qué me dice? – Juan XXIII asumió su pontificado el 4 de noviembre de 1958, fiesta de San Carlos Borromeo.