Isabel Valerio Lora, MSc
“Inteligencia: conócete, acéptate, supérate”. San Agustín.
Desde hace algunos años, el nivel de inteligencia de los jóvenes es diferente. Esto se debe, al denominado Efecto Flynn inverso.
El Efecto Flynn normal (descubierto en los 80s) decía que cada generación era más inteligente que la anterior y que el coeficiente intelectual subía unos 3 puntos cada 10 años. El efecto inverso está pasando desde los 90s / 2000s. El coeficiente intelectual o CI está bajando.
En países como Noruega, Dinamarca, Finlandia, Reino Unido y Francia, se midió que los jóvenes sacan peores puntajes que sus padres en los mismos tests a la misma edad.
Según resultados de estudios realizados por: Rogeburg y Bernt Bratsberg (2018), Beaujean et al. / Dutton & Lynn (2015), Ginsburg & Coakley (2009) y Teasdale & Owen (2005), esa caída es ambiental, no genética.
Pero, ¿Por qué pasa?:
El cambio en la forma de aprender: Actualmente los jóvenes tienen menos lectura profunda y un menor esfuerzo mental sostenido. A menor exigencia verbal y matemática: Peor vocabulario, menos pensamiento lógico, pobre razonamiento abstracto y atención fragmentada.
La inteligencia fluida necesita atención sostenida. Las redes sociales por ejemplo, están diseñadas con refuerzo intermitente, el cerebro se acostumbra a cambiar de foco cada 8-12 segundos. Por eso, leer dos páginas de un libro se siente como misión imposible! No es falta de voluntad, es entrenamiento atencional!
Los métodos de enseñanza-aprendizaje son diferentes: Antes se memorizaban teléfonos, mapas, datos. Ahora el cerebro sabe que Google los tiene. En psicología lo llamamos “amnesia digital” o descarga cognitiva*. Si no se memoriza, no se fortalecen las redes neuronales.
Estilo de vida diferente: Cada vez los niños y jóvenes duermen peor.
En muchos hogares no se siguen reglas para ir a dormir. Son más sedentarios, tienen peor alimentación, más contaminación ambiental y exposición a pantallas desde temprana edad.
Baja tolerancia a la frustración cognitiva: Resolver un problema difícil requiere estar 20 minutos confundido. Si a los 30 segundos buscas la respuesta, nunca pasas por la fase de “esfuerzo productivo”, que es donde se crean las conexiones.
Quiénes son más afectados:
Adolescentes con más de 4 horas de pantalla recreativa al día, familias donde se lee menos de 1 libro al mes en casa, personas con menos de 7 horas de sueño.
El Efecto Flynn inverso. No es que nacemos o que seamos “menos inteligentes” biológicamente, es que estamos perdiendo “inteligencia fluida”, o sea, la capacidad de resolver problemas nuevos, razonar y tener atención sostenida.
Recomendaciones prácticas:
Vamos a entrenar el cerebro, No se necesita dejar el celular.
Regla 1-1-1 para lectura profunda: Leer 30 minutos al día, en un libro físico, sin música con letra. Sin subrayar todo, solo una idea que te obligue a explicarla con tus palabras después. Eso entrena la memoria de trabajo.
Aburrimiento programado: 10 minutos al día sin estímulos, sin celular, sin nada. Caminar, fregar, esperar. El cerebro necesita aburrirse para activar la red por defecto, que es donde consolida y crea ideas. Es clave para la creatividad.
Esfuerzo antes que respuesta: Cuando no sepas algo, oblígate de 15 a 20 minutos intentar resolverlo / recordarlo antes de googlear. Es el principio de “dificultad deseable”.
Higiene cognitiva básica: – Sueño de 7.5 a 8 horas diarias: es cuando se limpia el cerebro y se fija la memoria.
Ejercicio físico mínimo tres veces por semana.
Conversaciones largas sin celular: argumentar, escuchar, explicar. Es el mejor entrenamiento de inteligencia verbal.
Dieta digital: En tu celular, quitar notificaciones que no sean de personas, y deja las redes para la computadora, no en la mano. No es fuerza de voluntad, es diseño del entorno.




