Este trabajo es una RELECTURA, del Artículo anterior, del padre William Arias, en el Periódico Camino, con relación a Juan el Bautista.
Fray Radhamés Abreu
La figura cautivante de JUAN EL BAUTISTA, impacta con su vocación de precursor, hijo de Zacarías e Isabel, que bien sabe combinar su estirpe sacerdotal y profética.
Lo mismo, supo combinar su temple de humildad y rebeldía. Humilde, porque nunca hizo alarde de presentarle a Jesús el escenario de su vida pública ni hacerse pasar por el Mesías y cumplir con bautizar a ese mismo Mesías con el decreto de ser el HIJO AMADO de Dios, cuando se oyó el estruendo de la voz divina, del mismo Dios, sobre el río Jordán y demás discípulos de Juan.
Su valor y su rebeldía profética le costó la vida, pero su figura se conjugó con las de otros profetas suscitados por Dios, que defendieron la justicia y los derechos humanos, desde la óptica de la fe.
La figura de Juan, de humilde vestir, dieta rígida, voz potente, explosiva y magnífica, sin miedo, nos ofrece la imagen icónica del compromiso vocacional y lealtad a Jesucristo.
JUAN, no es más que el predecesor de otros JUANES como San Francisco, Santo Domingo, los Mártires, y más acá: Fray Antón de Montesinos y Mons. Oscar Romero.



