El martirio de San Juan Bautista

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Padre Richard Murray

Los únicos santos con dos fiestas en el calendario universal de la Iglesia son: San José, el 19 de marzo, como Patrón Universal de la Iglesia, y el 1ero de mayo, como Patrón de los Obreros y San Juan Bautista el 24 de junio, su nacimiento y el 29 de agosto, su martirio. Las cuatro fiestas tienen un valor significativo para toda la Iglesia.

El martirio de San Juan llama la atención por la misión que él llevaba como anunciador y presentador de parte de Dios, Padre de su amado Hijo Jesucristo, y Salvador del mundo. De hecho Juan fue el precursor previsto con el espíritu del antiguo profeta Elías. Él tuvo el privilegio y el honor de presentar a Jesús, el Salvador del mundo, prometido siglos antes en los anuncios de los mensajeros de Dios, los profetas de Israel.

Su misión terminó en el martirio, porque él defendió la santidad del matrimonio con su vida. Y denunció sin retractarse que el matrimonio de Herodes y Herodías, que se divorció de su marido Filipo, no era según la voluntad de Dios. Es interesante porque Moisés había concedido el divorcio a los Israelitas por la dureza de sus corazones.

Pero Cristo respondió a abogados que le cuestionaron sobre el divorcio, que no era así desde el principio y que lo que Dios había unido, no lo debería separar el hombre. Por afirmar lo inaceptable del divorcio de Herodias de su esposo Filipo, y que su casamiento con Herodes no era válido. Herodías odiaba a Juan y lo quería muerto, pero Herodes admiraba a Juan, aunque Juan denunciaba las injusticias que él cometía. Herodes se limitó a meterlo preso.

Sin embargo, con motivo de la celebración del cumpleaños de Herodes, se le presentó a Herodías la oportunidad de deshacerse de Juan el Bautista. Al ser muy complacido por una danza que hizo la hija de Herodías delante de Herodes y sus invitados, él cometió el error de jurar darle cualquier cosa que pidiese, aunque fuese la mitad de su reino. La hija, al quedar muy impresionada, no sabía que pedirle y recurre a su madre, Herodias.

Esta, llena de odio hacia Juan por su denuncia de su estilo de vida, pidió la cabeza de Juan de inmediato. Herodes, aunque no tuvo que cumplir el juramento por ser injusto y una ofensa a Dios, pero sintiéndose comprometido delante de sus invitados, cedió a la exigencia de Herodías y mandó decapitar a Juan el Bautista.

Así que Juan defendió la permanencia del vínculo matrimonial con su vida.