Monseñor Jesús Castro Marte

Obispo de la Diócesis de Nuestra Señora de la Altagracia

Primera parte

“La Tierra no se posee, se habita, se respeta y se transforma con el trabajo de quienes la aman” Rómulo Gallegos

Poseer la tierra es una ilusión, habitarla, respetarla y trabajarla es lo único que genera un vínculo real, esa era una de las formas en que podemos comenzar hablando y descubriendo la personalidad del Egregio y Pundonoroso de Don Alejandro E. Grullón Espaillat, dominicano excepcional, santiaguero de noble estirpe, hombre de fino trato, acrisolado en el fragor de las grandes tempestades en donde se define el valor y templanza de los verdaderos amigos.

Nació en Santiago de los Caballeros, el 3 de abril de 1929, del matrimonio de Manuel Grullón Rodríguez-Objío y Amantina Espaillat González. De su matrimonio con la señora Dinorah Viñas Messina (fallecida), procreó a Manuel Alejandro, Virginia María y Eduardo José Grullón Viñas; y, junto a su esposa, Melba Segura Castillo, a Alexandra María Grullón Segura.

En su biografía se destaca que el banquero era descendiente, por el lado materno, de Tomás Bobadilla y Briones e Ignacio María González, quienes dirigieron los destinos de la nación en un periodo del siglo XIX.

Mientras que por “la línea de su padre, Manuel Grullón Rodríguez-Objío, está dig­namente representada por Máximo Grullón Salcedo, Prócer de la Restauración; el destacado escritor Virgilio Díaz Grullón y Arturo Gru­llón Julia, el primer ciruja­no graduado dominicano en ejercer esta especialidad en el país y quien, además, se des­tacó por plasmar en el lienzo y en la fotografía los rostros humanos que estudiaba con carácter científico, llegando a realizar hermosas obras pic­tóricas”.Estudió bachillerato en la Escuela Normal “Ulises Francisco Espaillat”, en Santiago de los Caballeros; inició estudios de medicina en Bucknell University, de Pensilvania, y más tarde pasó a la Universidad de Syracuse, en Nueva York, donde se graduó de administración de empresas y ciencias forestales.

El cibaeño que retó a un banquero y le dijo “Te voy a montar un banco”

A los 25 años, Don Alejandro E. Grullón Espaillat sembró una importante plantación de guineos o bananos, con un socio, pero al tumbársela un ciclón, acudió por un préstamo a The Royal Bank of Canadá, y al negárselo, le dijo al banquero en forma amenazante: “Te voy a montar un banco”. Allí nació un banquero, al convertir aquel percance en una victoria. Por lo que, permítanme ofrecer el testimonio acerca de sus esfuerzos para fundar el banco y su espíritu de servicio, el cual aparece en sus archivos personales.

La primera, yo era un niño; y una tarde del verano de 1963, llegó el joven Alejandro al negocio de provisiones, tejidos y ferretería de mi tío y segundo padre Máximo Galván en Sánchez, provincia de Samaná, y éste me dijo que lo llevara a su casa. Y cuando conversaron en la galería de su casa, hubo tan buena química entre ellos que ese día el tío aportó una importante suma de dinero, como uno de los mil y tantos accionistas del banco, tan significativa, que el joven Alejandro lo invitó a la inauguración del Banco Popular Dominicano, en enero de 1964. Y décadas después me dijo que se sostenía de los beneficios del Banco Popular.

El documental revela cómo el presidente Juan Bosch le recomendó que redujera de un 30 % a un 20 % la participación del señor Rafael Carrión, patriarca del Banco Popular de Puerto Rico, entidad que aportó capital y tecnología al naciente banco dominicano. Y evidencia su talento para obtener la colaboración de socios, criollos y extranjeros, para lograr sus objetivos.

Fue en su época de empresario en el área agrícola, cuando don Alejandro notó la necesidad de contar con mejores servicios financieros para la sociedad dominicana y, en agosto de 1963, obtuvo la autorización de la Junta Monetaria para la fundación del Banco Popular Dominicano, institución que abrió sus puertas el 2 de enero de 1964, siendo el primer banco de capital privado dominicano.