A propósito del 50 Aniversario de la Diócesis de Barahona

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Padre Julín Acosta

1. Pre-introducción

Premisa fundamental: La Fe en el Dios que cura, [El que se agarra de Dios no se cae]. Es el “Credo Convicción Histórica”, registrado en el corazón de la religiosidad popular del Pueblo de Dios en el Sur. 

Un período histórico clave para el estudio de esa raíz-memoria de fe popular, va desde final del siglo XIX (1890’s) al principio del siglo XX (1916~1922). Y una expresión (de las más acabada-investigada) como lo es el Olivorismo.

2. Introducción

Premisa eclesial:

En el Sur, la misión de la Iglesia, aunque marcada con el sello tradicional de la cristiandad preconciliar (Antes del Concilio Vat. II, 1962~65), se aplicó resguardada con la predicación del Evangelio y la cobertura de la Doctrina, acorde con las circunstancias de su tiempo. 

Entonces, el tesonero sudor misionero de las congregaciones y algunos presbíteros diocesanos durante tres décadas, (1930-1950’s), además del deber eclesial institucional a cumplir, transformó a los actores (misioneros y misioneras) en testigos de fe eclesial

Nos referimos a la Congregación de los  Franciscanos y Franciscanas, la Congregación de los Redentoristas, la Congregación de las Hnas. Dominicas, tesoneras obreras del Evangelio, de la salud, la educación y la promoción campesina en las Matas de Farfán. 

Como también nos referimos a la Asociación de Sacerdotes Diocesanos, por ej.: los Padres Scarboro, canadienses (en las Provincias de Azua y Ocoa); los Padres Belgas~Misioneros CICM, y a sacerdotes diocesanos no menos misioneros, por ej. padre Emilio Magiolo (en Duvergé, Prov. Independencia, a final del siglo XIX, y principio del siglo XX, el padre Fernando Meriño (en Neyba), el padre René Toussinyant* (en Batey Central/Barahona, a partir de 1955, y años más tarde, década de los 70/siglo XX, misionero en Pedernales).

NOTA: este apartado ‘Introducción’ no agota la Historia Misionera ni la Historia de Misioneros y Misioneras en el Sur.

3. La Iglesia Misionera en tres etapas históricas

1ª. Etapa.

Antes del 25 de septiembre de 1953, todo el país era un solo territorio eclesial (y eclesiástico): la Arquidiócesis de Santo Domingo. Estamos hablando de una autoridad eclesiástica para el Gobierno Eclesial-Pastoral de todo el territorio nacional. 

Mons Octavio Antonio Beras

El  Arzobispo, más próximo a nuestra lectura histórica, de esos siglos de una única autoridad eclesiástica para todo el país, fue el salesiano italiano Mons. Pittini, SDB (quien toma posesión de la Arquidiócesis el 24-10-1935). Y la primera referencia un tantito colegial, en términos eclesiásticos, es la que inicia con Mons. Octavio Antonio Beras (nativo de El Seibo, al Este de Rep. Dominicana), Coadjutor de Mons. Pittini a partir de 1945.

Mons Pittini

De ese tiempo de gobierno eclesiástico de Mons. Pittini, hubo torrentes de turbulencias eclesiásticas entre el poder temporal y el poder espiritual, dirimidas [“a discreción diplomática”], hasta que se converge en la tormenta de la crisis Iglesia~Estado Oficial en R.D. que desata la histórica Carta Pastoral de los Obispos, el 31 de enero 1960, leída en todos los templos parroquiales del país.

NOTA INTRATEMÁTICA: Dos acontecimientos históricos: el gobierno del Arzobispo Pittini y la Carta Pastoral 31-1-1960 de los Obispos en R.D., comportan obligación histórica de investigación  para dilucidar los límites y alcances de la complejidad entre las relaciones poder temporal–poder espiritual, en tiempo del catolicismo de cristiandad en Rep. Dominicana.