Adolescentes explotan de rabia

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Isabel Valerio Lora, MSc. 

isabelvlora@gmail.com

La juventud es el momento más precioso de la vida. Hay que formar para el bien. San Juan Bosco.

La adolescencia es una etapa emocionalmente intensa. En ella la  ira puede aparecer e incrementarse de la nada, no es mala conducta, es biología + desarrollo cerebral interactuando con las presiones diarias.

La ira aumenta durante la adolescencia porque:

El cerebro del adolescente se está formando. El centro de las emociones o sistema límbico, se presenta muy activo y la corteza prefrontal, que es la encargada de controlar los impulsos termina su proceso de maduración a los 25 años. O sea, su cerebro no tiene todos los frenos. Las emociones van a 200 kms /h y lo de “piensa antes de actuar”,  todavía se está desarrollando.

Los cambios hormonales, propios de la adolescencia, afectan el estado de ánimo. Una mirada, un no, que lo ignoren en el grupo, lo sienten en el alma.  

Los adolescentes sufren una presión por su identidad e independencia. Están buscando autonomía y descubriendo quiénes son. Los conflictos con los padres, profesores y figuras de autoridad, se deben a que quieren ser vistos como personas capaces, que lo dejen decidir y que se le deje de tratar como niños.

La ira es la válvula de escape, ante las exigencias del medio, la ansiedad por el futuro, las exigencias educativas y  los dramas con amigos.

Recuerden, la ira no siempre es gritar: Puede ser responder mal por cosas pequeñas, discutir, tirar la puertas, el típico “ustedes no me entienden”, encerrarse, evitar conversar o hacerlo de forma sarcástica, peleas, consumo de sustancias, entre otras manifestaciones.

Recomendaciones para los padres:

Aprenda a manejar sus emociones (padres primero, pues su hijo copia del ejemplo). Si su hijo presenta un estado de ira, hable pausado, tono bajo. Si usted está enojado, gritando o tirando cosas, la situación se torna incontrolable.

Valide y luego ponga límites. Por ejemplo: Entiendo que estás enojado, porque te negué el permiso. Aun así, mi respuesta es no, a mí se me respeta y no se me grita.

Dele autonomía cuando se pueda: Su ira baja cuando se les dan opciones reales. ¿Te gustaría hablar ahora o prefieres esperar 20 minutos?

Como padres, siempre estar atento a banderas rojas o señales de alarma: si su hijo se autolesiona, si se torna violento y/o destructor, si dura semanas sin presentar mejoría, busque ayuda psicológica urgente. No es que se haya fallado como padre, simplemente es que se necesita apoyo.