A una tórtola en el balcón 

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Una tórtola ha instalado 

en nuestro balcón su nido

regalo bien recibido: 

que a todos nos ha encantado;

y su entorno hemos cuidado

para su seguridad 

porque su tranquilidad

para anidar sus dos huevos

dará los polluelos nuevos

con total puntualidad.

Su compañía agradable 

es un símbolo de paz;

al principio suspicaz

mas, con el trato amable 

se ha posado inalterable 

como en trono virreinal 

y su canto matinal

de su dulce compañía 

es cual una sinfonía 

de una pieza instrumental.

Verla tranquila y posada

sobre las hojas y ramas

con las que tejen sus camas 

es imagen sublimada;

y con su atenta mirada

en ese oasis floral

parece más un mural

que el mismo Dios ha pintado

para verlo colocado 

de la gloria en el umbral. 

Se escucha de tanto en tanto

el particular arrullo:

su trino como un murmullo

cual melancólico canto,

con el bucólico encanto 

de su silueta y plumaje

que en su sonoro mensaje

anuncia nuevos retoños

antes de que los otoños 

llenen de gris el paisaje.