Aspirando a ser flor

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Juan Guzmán

A veces un simple detalle que brota de los suelos, es suficiente para recordarnos el sentido de nuestros sueños.

La patria, este concepto a veces tan indefinido como nuestros intereses comunes, toca a conciencia en sus gestos primarios, como los gestos someros de un niño que intenta aprender a caminar.

Por eso en todo lo que se manifiesta hay una intención, una fuerza intrínseca propia de la manifestación misma.

Así, este brote que pretende ser flor, proviene de un cactus raro y endémico llamado Leuenbergeria quisqueyana. De hecho, es un brote de nuestra flor nacional, la Flor de Bayahíbe.

¿Qué destino le espera en el tiempo a este brote? ¿Le dará oportunidad el clima a llegar a ser flor lozana y ente que admirar?

Como el destino incierto de este supremo gesto natural, el cual vale la pena admirar ahora y dejar la futura forma en las posibilidades de nuestra imaginación, así el éxito de muchas esperanzas humanas y auténticas se está relegando solo a la imaginación de nuestra gente.

Porque a nuestro mundo le faltan acciones de eco. Gestos que devuelvan a la razón de existir de los hombres y mujeres, un sentido supremo, altruista, elevado, trascendente.

Necesitamos ser escuchados y escuchar con paciencia y respeto.

Necesitamos socializar las necesidades, las aspiraciones y los compromisos que asumimos como sociedad y como nación.

Necesitamos, unos y otros, ser tomados en cuenta.

¡Tomados en cuenta!

No somos números, somos personas.

No somos clientes, somos personas.

No somos opinión marginal, somos personas.

¡Personas, proyectos de vida, esperanzas, propósitos genuinos, brotes salidos de las entrañas de la patria a golpes de trabajo, amor humano y dignidad!

¡Brotes aspirando a ser flor!