José Jordi Veras Rodríguez
Un caso visto hace poco en nuestra ciudad de Santiago, de una joven que falleció en medio de una intervención quirúrgica, realizada en una clínica que era conocida por Diosa, un nombre que no era garantía de que se cuidara de la salud y la vida, y dista mucho de una nomenclatura para una institución médica, ya desde el mismo debíamos saber que no representaba algo serio.
La joven Geraldine Hernández, como otras personas que deciden realizarse operaciones estéticas innecesarias, buscando resaltar más su figura o su autoestima.
En el caso de la joven Hernández, fue motivada por otras mujeres que ya se habían realizado sus procesos en dicho centro, pero que tenían al parecer, un mecanismo de actuación. Porque hacían que visitaran un lugar de masajes primero, en la Otra Banda, de la misma ciudad, donde eran recibidas por una joven que las convencía para realizarse los procedimientos.
Lo raro de todo esto es que Geraldine nunca supo quiénes serían los “especialistas” que estarían a cargo de su operación. Lo sabría, ella y sus familiares, el mismo día de la intervención, en la noche. Si, en forma clandestina, operando en los Jardines Metropolitanos de Santiago de los Caballeros, una zona comercial y de viviendas de clase media y media alta.
Esto de la nocturnidad, se realizaba así, porque ya este lugar había sido clausurado, en el año 2025, por Salud Pública, porque no habían cumplido con los requisitos para realizar cirugías. Solo estaba autorizado para ofrecer consultas.
En aquellas condiciones fue a operarse Geraldine, como cordero llevada a su verdugo. Porque quienes iniciaron la operación, no tenían la capacidad para llevar a cabo un procedimiento tan delicado.
Como el caso de esta joven que hemos narrado, existen muchas y muchos, que se someten a este tipo de procedimientos, pero en ocasiones son mal orientados y guiados de forma incorrecta y hasta engañosa, haciéndoles creer que con recursos medios van a recibir lo que realmente buscan.
Ojalá se haga justicia en el caso de Geraldine, para ella y sus familiares, que nadie merece que con su vida se juegue de esta manera. Y que sirva como ejemplo doloroso para que otras y otros, no caigan en manos inescrupulosas.
Tal como lo indica, el Listín Diario, en un trabajo: “En el país, registra un promedio de entre 60 mil y 65 mil pacientes que se someten a procedimientos estéticos cada año, siendo el más demandado en la actualidad la liposucción, seguida de la mamoplastia para agrandamiento o reducción de senos, y en tercer lugar, la abdominoplastía.
Esto indica que son muchas las operaciones que se realizan en este ámbito, y por ello es importante que aquel que tomó la decisión electiva, lo haga en manos de profesionales de la medicina que tengan su mejor acreditación y experiencia”.
“Estas cifras, colocan al país, en primer lugar en el Caribe en procedimientos de cirugía plástica, el segundo en Latinoamérica y el diecinueve a nivel global, de acuerdo a estudios realizados, mientras que el riesgo de mortalidad a causa de estos se considera en niveles bajos”.
Recordemos cuidarnos, no solamente en lo físico, sino en lo mental y sobre todo, en la fuente espiritual, cuando nos dice en 3era de Juan: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”.
No solo necesitas verte bien, sino estar sostenido por el más grande de todos, Dios. Desde la paz, y la fortaleza interior.


