En el marco del Domingo de la Divina Misericordia, la parroquia Santo Domingo de Guzmán, de Hato del Yaque, se vistió de fiesta para acoger a 28 nuevos miembros en la familia de la Iglesia.

Durante la solemne Eucaristía, presidida por nuestro párroco, Kelvin Turbí, los 28 Catecúmenos  recibieron el primer sacramento de la Iniciación Cristiana: el Bautismo. Fue un momento de profunda emoción para toda la comunidad, que acompañó con cantos, oración y aplausos el “sí” de estos hermanos que, tras un largo camino de preparación, nacieron a la vida nueva en Cristo.

Un camino de fe y acompañamiento

Estos 28 niños, adolescentes y jóvenes recorrieron el itinerario del Catecumenado, guiados por el equipo de catequistas de la parroquia. Semana tras semana, se encontraron con la Palabra, con la doctrina de la Iglesia y, sobre todo, con el testimonio vivo de una comunidad que los acogió como verdaderos hermanos. Los ritos celebrados durante la Cuaresma —la elección, los escrutinios y las entregas del Credo y del Padrenuestro— fueron preparando sus corazones para este día.

El Domingo de la Misericordia: fecha providencial 

No fue casualidad que la celebración coincidiera con el Domingo de la Divina Misericordia, instituido por San Juan Pablo II. La liturgia de este día nos recuerda que el corazón de Jesús Resucitado,  está siempre abierto para perdonar, sanar y dar vida nueva. Y eso vivimos en cada bautismo: las aguas lavaron el pecado, el Santo Crisma ungió a nuevos testigos, y la luz del Cirio Pascual encendió en sus manos la fe que deberán custodiar.

Una parroquia que crece en la fe  

Al finalizar la celebración, el párroco agradeció a los catequistas, padrinos y familias por su entrega. “Hoy la Iglesia está de fiesta —expresó— porque 28 hermanos pasaron de la muerte a la vida. Ahora la tarea es de todos: acompañarlos para que perseveren”.

La comunidad parroquial de Santo Domingo de Guzmán reafirma así su compromiso evangelizador: ser casa de puertas abiertas donde cada persona pueda encontrarse con Dios, consigo misma y con su familia, tal como lo propone el plan pastoral de nuestra Arquidiócesis.

A los nuevos bautizados les decimos: ¡Bienvenidos a casa! Que María, Madre de Misericordia, los acompañe siempre en este camino de discipulado.