Juntos y unidos por Venezuela 

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Tras conocer el impacto 

del sísmico movimiento 

sentí un estremecimiento 

que me preocupó en el acto;

compungido, estupefacto 

por la terrible secuela

que mantiene al mundo en vela

ante tanto sufrimiento 

expreso mi sentimiento 

al pueblo de Venezuela. 

Reunidos en sus hogares

y por ser  un día festivo

era oportuno motivo

para reunir familiares;

ajenos a los azares

que siempre reserva el mundo

un fatídico segundo

desataba el mismo infierno

de aquel temblor casi eterno

que causó daño profundo.

La tierra se estremeció 

con una herida de muerte 

por ese golpe tan fuerte 

que hasta el cielo oscureció;

y así desapareció 

(en escombros sepultada)

tanta gente que allí estaba

entre sus seres queridos 

con tantos muertos y heridos

la tragedia allí empezaba.

Llenas de horror y de espanto

terribles son las escenas 

donde se escuchan las penas

entre el silencio y el llanto;

y bajo un oscuro manto

e inmerecido castigo 

sin hogar y sin abrigo

en este drama infernal

tragedia descomunal 

de la que el orbe es testigo.

Hoy el mundo se ha volcado 

de manera humanitaria 

en cruzada solidaria

con un pueblo tan golpeado;

tanto tiempo abandonado 

a su triste realidad 

por la insensibilidad 

de un gobierno abominable,

incapaz e irresponsable 

que no conoce piedad.

El reloj no se detiene 

y hay que salvar otras vidas

atrapadas y dolidas

bajo el peso que retiene;

la esperanza se mantiene

entre esfuerzo y oraciones 

que juntan los corazones 

de más de un continente 

haciendo un trabajo ingente

y uniendo tantas naciones.