Manuel Pablo Maza Miquel, S.J.
En su obra clásica sobre los papas, Duffy (1997) se refiere al final del pontificado de Pío XII (1939 – 1958) como una época de parálisis y culto a la personalidad, pero bajo la superficie aparentemente estancada por la vigilancia vaticana, es posible encontrar en la literatura de la época expectativas audaces de cambio que resultaron ser proféticas.
Tal es el caso del “bestseller”, Las Sandalias del Pescador (1963) del australiano, Morris West. El año de su publicación se mantuvo en el primer lugar de la lista de libros más vendidos del New York Times.
Eventualmente, la obra alcanzaría a vender 12 millones de ejemplares en sus diversas traducciones. Ya era una película en 1968. Todavía, cual cometa recurrente, se le puede ver en la televisión en Semana Santa, junto a los inmancables Diez Mandamientos y sus muros de gelatina azul entre los cuales cruzan Moisés, hebreos y televidentes.
El exreligioso Morris West narra la vida del obispo ucraniano, Kiril Lakota. Luego de guardar prisión durante 20 años en un campo de concentración soviético es liberado, nombrado cardenal y electo papa. Su lema, “ex oriente, lux” pareciera anunciar a Juan Pablo II (1978 – 2005).
Al papa Kiril le tocará evitar una guerra mundial entre China, Rusia y los Estados Unidos. En cierto sentido, también el papa Roncally provenía del Oriente, había sido Visitador Apostólico en Bulgaria (1925 – 1935) y Delegado Apostólico para Grecia y Turquía (1934 – 1944).
Si Morris West leyó Pacem in Terris (11 abril, 1963) de Juan XXIII no le habrá sido difícil fundamentar la postura del papa Kiril, de vigencia dramática en nuestra actualidad tan marcada por las clarinadas de la trompeta del juicio final.
Pero lo sorprendente es que nuestro australiano se adelantara a anunciar una Iglesia mediadora entre el este y el oeste. Juan XXIII recibió a Rada, la hija de Jrushchov Krustschow en el Vaticano (1963). Algunos críticos vaticanos le apodaban “el papa Nikita”.
Morris West y otros muchos, ya sentían en los 1950 que la Iglesia estaba llamada a relacionarse con humildad y simpatía con la sociedad, particularmente los pobres, para proponerle el Evangelio de siempre de una forma renovada, más cercana y comprensible.
Las Sandalias del Pescador apareció el 3 de junio de 1963, día del fallecimiento de Juan XXIII. De su vida nació el Vaticano II.




