Llego como pastor, y como servidor del diálogo, de la fraternidad y la paz. Llamo a cada uno a proseguir con entusiasmo y perseverancia en la construcción del bien común.
Así habló el Papa León XIV a los fieles de Camerún, en su tercer viaje apostólico, que en esta ocasión lo lleva a otras naciones africanas como Argelia, Angola y Guinea Ecuatorial.
También insistió en su anhelo profundo de tener una paz que sea desarmada, es decir, no basada en el miedo, la amenaza, o el armamento; y desarmante, porque es capaz de resolver conflictos, de abrir los corazones, y de generar confianza, empatía y esperanza.
Este es su mensaje, que ha encontrado eco en los corazones de millones de personas que sueñan con un mundo libre de la guerra.
Sus palabras son las del profeta que proclama la hermosura de los pies del mensajero que anuncia la paz.
Como Sucesor de Pedro, esa es, y será su postura firme contra la guerra, porque primero debemos obedecer a Dios, antes que a los hombres.




