Las manifestaciones artísticas llegan a su máximo esplendor cuando en sus diversas facetas plasman la gratitud, ternura, sacrificio y entrega de nuestras madres.

Aprendamos de ellas el heroísmo, el darse, y la fortaleza en su misericordia, como lo expresaba el Papa Francisco.

Los dominicanos hemos escogido el último domingo de mayo para expresarle de manera muy especial, nuestra gratitud, reconocimiento y valoración que jamás deben enmarcarse en un día del calendario.

Reconozcamos que el respeto, cuidado, amor, protección y cariño hacia ellas deben estar grabados en nuestros corazones, expresándolos cada día.

Sepan que en ustedes encontramos el amor de Dios. 

Su entrega y dedicación sin límites nos marcan el camino hacia una sociedad llena de fraternidad y paz. 

Unámonos a doña Trina de Moya, que en su Himno a las Madres nos invita: 

“Venid los moradores  del campo y la ciudad, 

entonemos un himno de intenso amor filial. 

Cantemos de las madres su ternura y su afán, 

y su noble atributo de abnegación sin par”.

Felicidades mamá