“Una lección de buen periodismo”

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“Una lección de buen periodismo”, así titularon varios medios de comunicación el reciente discurso del papa Francisco frente a unos 400 periodistas acreditados en la asociación de la Prensa Extranjera de Roma.

Siempre estoy atento a sus palabras. Ha enriquecido la  doctrina social de la Iglesia. Sus planteamientos merecen ser estudiados, provienen de un hombre comprometido con las enseñanzas de Jesús y con el Bien Co­mún, en un mundo cambiante y a la vez interconectado.

Seamos o no perio­distas, lo expresado por el Sucesor de San Pedro deberíamos adaptarlo todos en ­nuestro hogar y trabajo, con nuestros amigos y relacionados. Por ejemplo, señaló: “re­sistan a la tentación de publicar noticias no suficientemente contrastadas”.

Eso también significa que ni tú ni yo ande­mos por ahí diciendo cosas sin haberlas verificado. Dejemos el chisme, no inventemos historias, no alimentemos la calumnia. Ale­jémonos de quien vive denostando a los de­más, evitemos ser parte de ese dañino grupo.  Resaltemos su frase: “En estos tiempos en los que, especialmente en las redes sociales y no solo, “se usa un len­guaje violento y despreciativo que hiere y a veces destruye a las personas, se necesita calibrar el lenguaje”.

Exhortó que la “co­municación sea un ins­trumento para construir y no destruir”, “que no siembre el odio, que dé voz a quien no tiene voz…”. Solicitó a los periodistas estar de parte de los excluidos y descartados, “de los que nunca están bajo los focos”. Esos mensajes son por igual para nosotros.

Aseguró que “aprecia” el trabajo de los periodistas, incluso: “cuando metéis el dedo en la llaga, y cuando la llaga está en la comunidad eclesiástica”. Nosotros, al igual que las instituciones a las que pertenecemos, ­tenemos virtudes y de­fectos. Seamos toleran­tes con las críticas y asumirlas para mejorar. No podemos temerle a quienes difieren de no­sotros, al contrario, de­bemos valorarlos y aprender en lo posible de ellos.

El Pontífice pidió a los periodistas que sean humildes para buscar la verdad y no caer en “la presunción de saber ya todo”. “Pe­riodistas humildes no quiere decir mediocres, sino más bien conocedores de que a través de un artículo, un tuit, un directo televisivo o radiofónico se puede hacer el bien y si no se es escrupuloso, se le puede hacer mal al prójimo o incluso a enteras comunidades”.

“Una lección de buen periodismo” fue para periodistas y para cada uno de nosotros. Tratemos de leerlo completo.