Que no se repita

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El espectáculo de mal gusto presentado recientemente por dos miembros de la Cámara de Diputados le hace un daño tremendo a la imagen de ese poder del Estado.

Su comportamiento fomenta la violencia en una sociedad matizada por tantos signos de muerte.

De estos miembros del Poder Legislativo la población espera una conducta diferente, apegada a unas relaciones humanas fundamentadas en el respeto mutuo, y en donde las diferencias ­partidarias no sean la llama que encienda los debates sin sentido y muy lejanos de los anhelos de nuestro pueblo. Con sus propias descalificaciones vuelven trizas el respeto que deberían ganarse de cada ciudadano.

Hace años que venimos observando en muchos legisladores una conducta divorciada de los princi­pios éticos y morales que debe poseer una persona  que ocupa una posición tan privilegiada, con sueldos lujosos, pensiones, seguro médico, exoneraciones…, frente a una población llena de carencia esenciales para vivir dignamente.

Señores legisladores, dignifiquen su trabajo. No continúen siendo pie­dra de escándalo. La Patria espera de ustedes aportes sustanciales para el desarrollo democrático que nos permita abrir nuevos senderos para llegar a una mejor nación.