Padres Dionicio Suárez y  Manuel De Castro (Niño) nos dijeron adiós

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El padre Niño quedó dormido en los brazos de Dios Padre, el jueves 24 de diciembre, 2020. A la hora de su muerte tenía 82 años de edad, 43 de los cuales los dedicó a la misión pastoral. Era  hijo de

De Castro Hernández nació en Pimentel, el 5 de noviembre de 1938, del matrimonio de Felipe De Castro y Paulina Hernández.

El 13 de enero de 1969 ingresó al Seminario de los Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús (MSC). Luego pasó al clero diocesano de la diócesis de San Francisco de Macorís. Recibió su ordenación sacerdotal el 17 de septiembre de 1977, de ma­nos del Obispo de la Diócesis de La Vega, Monseñor Juan Antonio Flores Santana.

Durante su ministerio el padre Niño realizó una extraordinaria labor pastoral en las parroquias de Fátima, Bonao; Santa Ana, San Francisco de Macorís; Santísima Trinidad, Nagua; San Isidro La­brador, La Peña y Nuestra Sra. del Carmen, Las Guáranas, San Fran­cisco de Macorís.

Fue director Dio­cesano del Movimiento Cursillos de Cristian­dad durante muchos años, viviendo con alegría esta espiritualidad.

“La vocación sacerdotal le despertó mientras impartía docencia como maestro de la escuela primaria y secundaria de su comunidad natal”, según expresó el padre doctor Isaac García de la Cruz.

Desde 2013, el padre Niño co­menzó a presentar problemas de salud.

 

 

El padre Dionisio Suárez Arias de 69 años, sirvió como sacerdote durante 42 años. Nació en la comunidad rural El Ramonal, perteneciente al municipio de San Francisco de Macorís. Sus padres fueron Patricio Suárez Santos (Don Paco), y Natividad Arias Silverio (Doña Tiva), quienes procrearon doce hijos, apegados a la fe y al trabajo.

El padre Dionisio ingresó al Seminario a los 18 años, el cuatro de octubre de 1969, siendo ejem­plo y modelo de alumno eficiente, obediente y entregado a la oración continua. Fue ordenado sa­cerdote el 29 de julio de 1978.

Brindó sus servicios en las pa­rroquias Santa Ana, San Juan Bau­tista en Pimentel, Santísima Trini­dad en Nagua. Su Obispo, Monse­ñor Jesús María de Jesús Moya lo envió a la ciudad Salamanca, Es­paña, donde estudió la licenci­atura en Derecho Canónico.

Al terminar sus estudios regre­só al país ejerciendo inmediatamente como Vicario Judicial de la diócesis de San Francisco de Ma­corís. Años más tarde fue nombrado Vicario General, a la vez que prestaba servicios pastorales en las parroquiasNuestra Señora de Fá­tima, San Pablo Apóstol, Sagrado Corazón de Jesús y San Francisco de Asís. Permaneció por unos cin­co años como secretario de los obispos de la provincia Eclesiás­tica del Cibao.

Fuente:  Periódico El Jaya