Hay que actuar con seriedad: se acabó la diversión.

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La música en su sonido

(¡tan excelsa alegoría!)

es motivo de alegría,

da a la vida colorido;

sentimiento compartido 

que entre las almas se crece

y entre sus notas se mece

cual un gorjeo divino

como de aves su trino

que el espíritu enaltece. 

Una bella melodía 

con unas letras hermosas

son dos alas armoniosas

volando a la luz del día,

y que a la luna ascendía 

para iluminar la noche

en onírico derroche

de acordes y de poesía, 

mil musas y fantasía 

cerrada en mágico broche.

Es sutil arte sonoro 

que deleita y nos eleva

nos transporta, nos renueva …

en el humano decoro

que es tan noble como el oro

y valioso como tal

tan sublime y tan vital

como si fuese el aliento,

energía y alimento

de todo simple mortal.

Pero, ¿y ese ruido extraño

que se escucha en todos lados?

tiene a tantos alelados

como ovejas de un rebaño,

con un mensaje de engaño

de ira, de perversión …

de la moral subversión

contrario a la sociedad.

Hay que actuar con seriedad:

¡se acabó la diversión!