Una vez el pueblo dominicano recordará uno de los hechos más trascendentes de nuestra historia, nos referimos a la gesta restauradora. Aquella acción en la cual sus protagonistas, pusieron la conquista de la libertad perdida, por encima de cualquier interés grupal y personal.

La Independencia lograda el 27 de Febrero de 1844, 17 años después, había sido mancillada por un nuevo amo. Entre Haití y España, quisieron poner cadenas a nuestro sueños libertarios.

159 años después de la Restauración de la República, el país necesita otra restauración, pero lejos de la guerra. Ahora hay que restaurar la esperanza perdida de tener un país mejor. Sueño que muchos han echado a un lado, y hasta ponen obstáculos para que así sea.

Hay que restaurar la actividad política, para hacer de ella una senda que nos lleve a la justicia social. Hay que restaurar la honradez a todos los niveles, para que el mandato divino de No Robarás, no se quede en una frase que rebota en muchas conciencias. 

Tenemos que restaurar la familia para evitar que en muchas de ellas, se continúen fomentando los antivalores.

Restaurar la vida de tantos jóvenes que van por las calles sin rumbo y vacíos de ideales.

159 años después de la Restauración, cuidado si nos quedamos proclamando alabanzas a los gestores de esta lucha, mientras negamos con nuestra conducta los principios que ellos enarbolaron. 

Hoy necesitamos izar la bandera del compromiso patriótico, que nos llevará a construir la Patria que anhelamos.