Los ángeles no solo se dedican a la adoración perfecta de la majestad de Dios, también su función es introducir a las personas en la adoración del Dios Único y Verdadero. Quieren incluirlos en un círculo de adoradores del Santísimo e incluirlos en un hermoso concierto celestial, en las sinfonías del “triple santo”, a través de lo cual los ángeles llevan a Dios la perfecta gloria y honor, adorándolo como Creador y Señor del cielo y de la tierra.

Esta constante alabanza y adoración de Dios perfecciona cada vez más su voluntad y despierta en ellos un deseo cada vez mayor de adorarlo. Así, los ángeles del cielo se unen a Jesucristo, especial mediador entre Dios y las criaturas, y con él adoran, aman y glorifican la majestad de Dios, felices de que así pueden conferir a la adoración de Dios un valor aún mayor.

Contrario a nosotros, siendo criaturas perfectas, los ángeles adoran más perfectamente a Dios en Jesucristo, dedicándole según sus capacidades la máxima gloria.  Vale la pena recordar que cuando adoramos a Dios Padre en unión con Jesucristo, también nos unimos a los ángeles. Así, estamos con ellos incluidos en el hermoso himno de alabanza que en Jesucristo trae a Dios el mayor honor y gloria.