A Ping Yan, In Memoriam

Juan R. Lama (Johnny)

Don Miguel y doña Ana, así co­nocí a esta pareja ejemplar, y tronco de esta conocida familia de origen chino, radicada en Santiago: La familia Sang Ben.

Lo que escribo en este espacio no es resultado de un estudio o investigación étnica ni genealógica, ni un minucioso trabajo periodístico, sino la evocación de vivencias y recuerdos como santiaguero, de esas personas tan especiales a las cuales, por razones de edad y otras más, las pude apreciar a la distancia; pero, con un sentimiento de cercanía casi familiar.

Tenían una tienda en la calle Del Sol, principal vía o arteria comercial de la ciudad por muchos años. Se llamaba “La Pagoda”, un nombre muy acorde y asociado al génesis asiático de sus propietarios.

Recuerdo estaba ubicada en la calle mencionada, que por ese entonces se transitaba Este a Oeste, y quedaba entre la tienda “La Nueva Elegancia” (de don José Gutiérrez) y la “Ferre­tería Olivier” (de don Vinicio Oli­vier). Como otros negocios análogos vendía tejidos diversos (telas) así como ropa para mujeres y hombres, y artículos y mercancías de usos diversos; pero, además, introdujo productos de factura china como las camisetas y/o franelas, así como también el bálsamo mentol chino “Pochún”, un ungüento de olor penetrante y característico que alcanzó mucha popularidad y altas ventas entre el público que le atribuía enormes poderes curativos. No estoy seguro si también tenían algo que ver con otro producto similar conocido como La Flecha.

A esta familia emprendedora se le debe, también, la creación de “Artesa­nía Rattan”, empresa dedicada a la fabricación de muebles utilizando como materiales para su confección fibras como: ratán, mimbre y yaret.

Además de sus obligaciones como comerciante, don Miguel estuvo ligado a entidades empresa­riales importantes y grupos de servicio en nuestra Ciudad Corazón. Era un hombre sencillo y asequible. Junto a su esposa, levantaron una prole numerosa de hembras y varones (9), profesionales todos, los cuales con el paso de los años han hecho significativos aportes a la sociedad dominicana en áreas dife­rentes del saber y del quehacer. Sobresaliendo, entre ellos, Mukien Adriana Sang Ben (historiadora, ensayista, educadora, politóloga …) Peng Bian Sang Ben (músico, compositor, arreglista) y Miguel (Peng Kiam) Sang Ben, economista, catedrático universitario, quien fuera Se­cretario Técnico de la Presi­dencia (Ministerio de Economía, Planifica­ción y Desarrollo).

Hace unos años falleció Peng Sien (Rafael), el más activo y “caco caliente” de ellos, ampliamente conocido por sus ideas de izquierda y muy que­rido por todos; su muerte nos entristeció sinceramente.

En estos días, como consecuencia de la pandemia, falleció Ping Jan. Era, de todos, a quien más conocía y por quien sentía verdadero aprecio y empatía. Al igual que todos ellos, era una persona sencilla y sumamente afable, en cuyo semblante nunca faltó una sonrisa amable; y cuyo trato sereno, sosegado y gentil reafirmaba que estábamos delante de un auténtico caballero.

Como católico practicante, hacía vida activa participando en uno de los grupos formados por feligreses, haciendo una magnífica y ejemplar pareja con su señora, la abogada María Elisa Llaverías, con quien procreó tres hijos: formados y educados en la fe y en valores fami­liares arraigados; y con un gran modelo de conducta a seguir.

Hoy lamentamos su terrible ausencia.

Descansa en paz, admirado y entrañable Ping Jan.