En mi cara una sonrisa

campanas al corazón 

una dichosa razón: 

que ha llegado con la brisa,

suave fresquito que avisa 

con anual puntualidad 

que en el campo y la ciudad 

soñarán grandes y chicos

escuchando villancicos 

anunciando Navidad.

Mi cristiana tradición 

la llevo desde chiquito 

en la luz del arbolito

que miro con ilusión 

o en la emotiva visión 

que recrea el Nacimiento

eterno acontecimiento 

que trajo  Divina Luz:

la del Niñito Jesús 

y que celebra el Adviento.

Oír “A Las Arandelas”

y cánticos navideños

evocan en mí los sueños

encendidos como velas

mirando hacia las estrellas

cual vitrina celestial 

me diera alguna señal

porque pedí con empeño

el juguete de mi sueño

como regalo pascual. 

Ya soy calvo y peino canas

en mi exigua cabellera 

se que vivo en otra era

y mis vivencias son vanas

pero conservo las ganas

del muchachito inocente

ilusionado y creyente

en el Niño de María 

el mismo que anunciaría 

aquella Estrella de Oriente.-