“Estoy preparado para ser presidente”

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El precandidato presidencial por el Partido de la Liberación Dominica­na, Lic. Francisco Domínguez Brito, visitó nuestras oficinas con motivo del 38 aniversario de Camino. Tuvimos un encuentro ameno donde aprovechamos para intercambiar ideas sobre la situa­ción del país, y la visión que tiene para resolver los problemas que nos afectan:

 

 

¿Cómo ha sido su relación con la Iglesia?

Mi desarrollo profesional y el de toda mi familia está ligado a la Iglesia. De hecho, las primeras dos computadoras que tuvimos en la oficina de abogados de la familia fue donada por el entonces director del Periódico Camino, el padre Dubert. Y mi hermano Pedro fue uno de los columnistas que en 1995 colaboró para que el Semanario Camino obtuviera el “Premio Na­cio­nal a la Excelencia del Periodis­mo Dominicano”, así que sé por experiencia propia el potencial que tiene la Iglesia para promover el desarrollo integral de la juventud.

 

Hay mucha preocupación por el mal comportamiento de un sector de la juventud dominicana. Algu­nos hablan de que está perdida. ¿Que haría para cambiar esta realidad?

–En nuestro programa de gobierno hay un apartado especial para la juventud, y estoy convencido que un trabajo conjunto entre Iglesia, organizaciones comunitarias y gobierno puede dar muchos frutos. Por ejemplo, proponemos un programa de rescate de la juventud en riesgo en los principales barrios del país, y para eso es clave que la Iglesia apo­ye en la orientación espiritual y desarrollo del plan de vida de esos jóvenes, que los ayude a entender su propósito de vida y su valor in­trín­seco como criaturas e hijos de Dios. Soy testigo de cómo los retiros espi­rituales transforman la vida de las personas, y me gustaría ver estos re­ti­ros como parte esencial de los clubes que propone ­nuestro programa de gobierno.

 

¿Qué piensa sobre el problema de la drogadicción que afecta a tantos jóvenes, destruyendo su vida?

–Gracias por esta pregunta, pues es algo que me gustaría aclarar. Los seres humanos somos integrales, tenemos cuerpo, mente y espíritu. Y la vida saludable requiere que todas las dimensiones de nuestro ser estén en equilibrio. Entonces un adicto ciertamente tiene una enfermedad física, psiquiátrica para ser más específico, pero muchas veces el problema de raíz es un tema psicológico o espiritual, y si queremos verdaderamente rescatar esas personas de la adicción, tenemos que atacar la fuente del problema.

Les puedo decir que en mi paso por la Procuraduría General y la Fiscalía del Distrito Nacional, tuve contacto con muchos adictos, y pude darme cuenta que su adicción inició por problemas personales y familiares, algunas veces por no tener un propósito de vida, otras veces por ansiedad o la depresión que no supieron manejar correctamente.

Y por eso propongo que manejemos a los adictos como una persona a rehabilitar y no como un delincuente a castigar. Eso requiere de acompañamiento médico, psicoló­gico y espiritual, y no solo al adicto, sino a su entorno completo, so­bre todo a la familia. Claro, el caso del narcotraficante es distinto, ese sí es un delincuente que debemos per­seguir con toda la fuerza de la ley, pero el adicto es distinto. El adicto es una víctima que debemos recupe­rar.

 

El 4% del PIB para la educa­ción dominicana despertó gran­des expectativas, sin embargo, se­guimos teniendo grandes desa­fíos, y más cuando vemos otros países del área en mejores condiciones. ¿Cuál es su visión sobre esta realidad?

–En los últimos años se han lo­grado grandes avances en cobertura y crear las condiciones básicas para la mejora del sistema educativo, por eso he propuesto que el próximo paso adelante debe ser promover la calidad, la pertinencia y los valores.

Las calidad educativa descansa fundamentalmente en mejorar la efectividad de los profesores y di­rec­tores, pues el verdadero cambio es el que se da en las aulas, y en las aulas son los profesores y los directores los que pueden impulsar el cambio. Asimismo hemos enfatizado la atención integral a la pri­mera infancia y la estimulación tempra­na, pues en los primeros años es que se da mayor oportuni­dad para el desarrollo cerebral de los niños y niñas.

En cuanto a pertinencia, nuestra propuesta se basa en educación técnica, tanto educación técnica media como técnica superior.

Por ejemplo, estoy convencido de que una de las mejores políticas será República Dominicana bilin­güe, pues permitirá que todo bachi­ller dominicano domine el idioma inglés al concluir sus estudios de bachillerato, y con eso pueda fácilmente emplearse y generar ingresos para sostener su familia y financiar sus estudios. También creo en la formación téc­nica, pues estamos formando demasiados profesionales que luego no encuentran trabajo, mientras que necesitamos decenas de miles de técnicos en todo el país, quienes incluso ganan más que muchos profesionales. El sello distintivo de mi gobierno sería la promoción de los valores, y la forma más efectiva de llegar a la juventud es a través del deporte y las artes, pues promueven competencias como trabajo en equi­po y liderazgo, pero también desa­rrollan la disciplina y la responsa­bilidad. Por eso me encantaría ver una competencia nacional de musicales, con temas de la historia do­mi­nicana y latinoame­ricana, o una competencia de teatro con historias bíblicas. Eso es algo divertido que mueve a la juventud, y también la forma en valores.

¿Haría falta una adecuación más efectiva de la educación formal y la extracurricular, tomando en cuenta la cantidad de horas que pasan los estudiantes en los centros educativos, gracias a la jornada de tanda extendida?

–Excelente pregunta. Cierta­men­te la mayoría de las propuestas están dirigidas al sistema educativo formal, pero también hay elementos de actividades extracurriculares para brindar mayores opciones a la familia dominicana.

Por ejemplo, actualmente el mo­delo de jornada extendida ha permitido que los estudiantes estén en la escuela hasta las 4:00 pm, y nues­tra visión y así lo hemos puesto en el programa de gobierno, es que la jornada escolar se realice hasta las 6:00 pm, y así poder incluir actividades extracurriculares para la cua­les contrataremos profesores y faci­li­tadores que desarrollen esta pro­puesta, ya sea en clubes de danza, teatro o grupos deportivos. Llevar la jornada hasta las 6:00 pm facilitará el desarrollo integral de nuestros niños, niñas y adolescentes.

Asimismo, he propuesto que nuestros estudiantes realicen junto a sus familiares y amigos actividades de limpieza de playas, reforestación y remozamiento de lugares públicos de la comunidad. ¿Usted se imagina el orgullo de un joven que cuando vaya a la playa con sus amigos les cuente que él iba a limpiar esa playa junto a su padre todos los meses?