“Quien lucha contra dragones

en dragón deviene.” (Anónimo) 

De su antigua militancia

quizás ya ni se recuerda

de su incursión en la izquierda

(llevado por circunstancia) 

abandonando su infancia

y abrazando un idealismo

hostil al capitalismo 

y/o sociedad de consumo

fervoroso en grado sumo

rayando en el fanatismo.

“¡Yo soy revolucionario!”

repetía a voz en cuello 

preconizando el degüello

del Estado reaccionario 

con un discurso incendiario 

que anunciaba la igualdad: 

paz, amor, prosperidad …

y no habría explotación 

o de clases distinción 

ni en el campo ni en ciudad.

Fue tan sólo una utopía 

que nublaba su razón 

ardiendo su corazón 

en aquella llama impía 

que las almas corrompía 

adversando lo divino

y en tortuoso camino

sufrió cárcel y destierro

pero aquel  último encierro

hizo cambiar su destino.

Por entonces fue amnistiado

en política gestión 

haciéndose autocuestión 

caviloso y angustiado

y … ¡adiós al proletariado! 

vida nueva y a otro tema

se olvidó eso de extrema 

y ser revolucionario:

hoy es un rico empresario

¡muy feliz con el sistema!

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