Cáritas Baní en tiempos de covid-19

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Comisión Nacional de Pastoral Social Cáritas Conferencia del Episcopado Dominicano Desde la Pastoral Social

 

INTRODUCCIÓN

 

Este año se nos ha hecho pequeño como consecuencia de la irregularidad del mismo en todos los niveles de la so­ciedad, el económico, el polí­tico, el religioso y el social. Hemos pasado siete meses tan raros que hasta cortos se nos han hecho. Se nos juntó la cuaresma con los árboles de la Navidad.

No cabe duda de que el miedo, el temor, provocado por el virus desconocido y la incertidumbre sobre cuándo esta pandemia pasará se ha apoderado de nosotros en varias ocasiones y ha creado en algunos/as hasta problemas serios de salud, no tanto por el contagio, cuanto por lo desconocido del tiempo que estamos viviendo, cuánto va a durar y cómo saldremos de esta situación.

Todo esto ha hecho que nuestra vida, personal, fami­liar, comunitaria y religiosa se ha sentido afectada de ma­nera que las consecuencias las veremos en los próximos años.

 

LLEGÓ Y NOS SORPRENDIÓ

 

Este virus nos llegó de sorpresa. Algún visionario alertó vagamente de que algo podría pasar dada nuestra relación con la naturaleza y las relaciones económicas y sociales en un mundo globa­lizado sobe todo en los aspectos económicos y culturales. Vino “como el ladrón en me­dio de la noche”, o como el terrateniente aquel que, ante la gran cosecha de sus campos, gracias a la bonanza del tiempo y al trabajo de los jornaleros, lejos de pensar en repartir sus muy buenas cosechas entre los trabajadores, pensó en unos almacenes mu­chos más grandes para verse sorprendido por la muerte de en la noche en que pensaba disfrutar de sus riquezas.

Los países grandes, los po­cos grandes financieros pensaban en multiplicar sus ganancias, la clase acomodada se divertía con los entrete­nimientos que el mundo del consumo le ofrecía y los trabajadores pensaban cómo conseguir el pan de cada día.

Nosotros en la iglesia re­petíamos cada día, cada fin de semana nuestros ritos y celebraciones, celebrábamos nuestros sacramentos y nos esforzábamos por ayudar a los que poco o nada tienen. Y vino, diciembre del 2019, un diminuto “bicho” para recordarnos que lo esencial era de otra manera.

Las relaciones de Dios, reveladas en la persona y la vida de Jesús de Nazaret, con la naturaleza, entre las personas y con Dios mismo, han de normar la vida de las personas; y no los intereses del ídolo del dinero y del poder.

Si nos ponemos a pensar cómo un diminuto, diminuto virus ha sido capaz de remo­ver los cimientos de una sociedad que se creía dueña y señora del control social, eco­nómico e incluso religioso, nos daremos cuenta otra vez cómo Dios, el Jesús de Naza­ret, prefiere lo pequeño y despreciado para confundir y poner a pensar a los que nos creemos sabios y entendidos.

 

EL CUIDADO DEL MEDIO AMBIENTE

 

No es ni uno, ni dos teólogos que nos han puesto a pensar en la relación del COVID 19 con el trato a la naturaleza. Sería bueno profundizar en esta relación.

Las dos últimas cartas del Papa Francisco nos recuerdan con mucha intensidad la im­portancia de sentirnos parte de este mundo y Dios animando y vitalizando el in­menso universo. Somos parte de él.

Es de considerar con pena y tristeza cómo lo vamos tratando por procurar agonísticamente el “bien estar” de los que pueden y dominan y de alguna manera también la mayoría de los que vivimos en la madre tierra. Los pajari­tos, solo abandonan el nido, su casa, cuando ha terminado su proceso de crianza. Noso­tros destruimos nuestra pro­pia casa haciendo vida en ella, y solo tenemos esta casa. Así nos va.

 

BREVE INFORME DE ACTIVIDADES A ASISTENCIALES EN LA DIÓCESIS

 

A continuación, hacemos un breve informe sobre cómo hemos tratado de ayudar a los más necesitados desde abril hasta la fecha en la Diócesis de Baní. Desde finales de marzo hablamos en la Comi­sión Diocesana de Pastoral, Social Caritas cómo proceder ante lo que parecía avecinarse.

 

AYUDAS FRECIBIDAS

 

Los párrocos fueron recibiendo ayudas del gobierno, vía gobernaciones, sin que podamos contabilizar con precisión lo recibido por cada uno, que fue diverso. Por me­dio de nuestro Obispo y con fondos aportados por la fami­lia Perelló, en cinco ocasio­nes recibimos alimentos y bonos para compra de alimentos en las parroquias.

Por otro lado, cada una de las parroquias, organizó un plan de solidaridad para ha­cer llegar donaciones propias de los feligreses y de instituciones y donantes privados a las familias más necesitadas. La última ayuda la recibimos de Caritas Internacional, consistente en alimentos y material de higiene. Todavía pendiente de reportes parroquiales.

Es de señalar la generosidad de personas sencillas y pobres que se unieron a esta dimisión de la fe ofreciendo su tiempo, ideas y esfuerzo para llegar a los más necesitados.

 

DESAFÍOS

 

Solo señalo uno, es preciso fomentar una organización diocesana, parroquial y comunitaria con personas de alto sentido del servicio y generosidad que bien formados en la fe y el desarrollo de la sociedad puedan coordinar la acción social de manera ordinaria y extraordinaria el servicio social de los fieles.