Una jornada de fe, fraternidad y alegría fortaleció los vínculos familiares y el espíritu comunitario de los Cursillistas de Cristiandad
En un ambiente de fe, alegría y fraternidad, el Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC) de Santiago, celebró su Gran Pasadía Familiar en la Casa de Cursillos, en La Herradura, con la participación de más de mil familias, que se congregaron para compartir una jornada de convivencia, recreación y fortalecimiento de los lazos familiares.
La actividad, celebrada el domingo 25 de octubre, estuvo inspirada en una temática campesina que evocó las tradiciones, la sencillez y la riqueza de la vida comunitaria. Desde las primeras horas de la mañana, niños, jóvenes y adultos disfrutaron de un encuentro que puso de manifiesto la alegría de compartir como hermanos y de vivir la fe en familia.

La jornada inició con la celebración de la Eucaristía, centro de la vida cristiana, para continuar con un variado programa de concursos, rifas, presentaciones artísticas, actividades infantiles, juegos, música y otras propuestas recreativas que propiciaron la integración y el disfrute de los participantes.
La celebración también permitió reconocer el valor de caminar juntos como Iglesia, en comunión y participación, haciendo de la convivencia familiar una expresión concreta del llamado a vivir el Bautismo y la sinodalidad como camino de santidad.
Gratitud por el servicio y la solidaridad
El Movimiento expresó su agradecimiento a las familias que respondieron a la convocatoria, así como a los patrocinadores, emprendedores, artistas, animadores, colaboradores y equipos de trabajo que hicieron posible el desarrollo de la actividad.
De manera especial, reconoció la entrega de los dirigentes y cursillistas que, con entusiasmo, dedicación y espíritu de servicio, trabajaron antes, durante y después de la celebración, aportando sus talentos y esfuerzos para convertir el pasadía en una experiencia memorable.
Con iniciativas como esta, el MCC de Santiago reafirma su compromiso de promover el encuentro con Jesucristo y llevar el Evangelio a los hogares, las comunidades y los ambientes cotidianos, convencido de que la familia constituye un espacio privilegiado para vivir y transmitir la fe.
El encuentro concluyó con el corazón agradecido de todos los cursillistas y la esperanza puesta en nuevos encuentros que sigan fortaleciendo la unidad, la amistad y la fraternidad entre los cursillistas y sus familias.




