William Arias

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El pasado sábado 29 de agosto, de forma virtual, se tuvo un encuentro regional de FEBIC- LAC (Federación Bíblica Católica-Latinoamérica y el Caribe), con el tema: “A 20 años de Aparecida: reflexiones Iniciales de ABP”. 

Es decir, a los 20 años de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, un espacio para recordar, reflexionar y proyectar nuestra misión evangelizadora. 

Como ponentes invitados estábamos la Hna. María Aparecida Barboza, de Brasil, y un Servidor. La excelente exposición de la Hermana tornó en cuanto a lo que antecede a Aparecida, con el Vaticano II y las anteriores Conferencias Generales, y el significado para la ABP. 

Lo de un servidor giró en torno a las perspectivas antes de la Conferencia, dónde estamos después de ella y hacia dónde vamos en cuanto a la ABP. Comparto acá un resumen de lo que fue mi exposición.

Comencé hablando de las perspectivas bíblicas entre nosotros antes de la Conferencia de Aparecida, tales como la conciencia de la presencia de la Biblia en nuestra tierra, desde hace 500 años, en las conferencias episcopales anteriores, en la primacía de la Palabra de Dios en nuestra Teología de la Liberación, que tiene como base la lectura popular de la Biblia en las Comunidades Eclesiales de Base. También, todo un quehacer bíblico Post-Vaticano II y destacaba el aporte de Mons. Santiago Silva Retamales, Obispo chileno, y la Conferencia Episcopal de Chile.

En un segundo momento hablé acerca de dónde estamos después de Aparecida, pero previamente situé lo que a nivel bíblico se expone en el documento Síntesis, dejando claro el tema central, que fue: El discipulado Misionero. Señalé que el Biblista Colombiano Gabriel Naranjo dice, que hay un hilo bíblico que atraviesa la Síntesis a modo de cordón umbilical: en laintroducción reconoce que la originalidad eclesial latinoamericana ha dependido de la meditación de la Palabra; la conclusión se inspira en el episodio de Emaús. 

Por su parte, los tres momentos de esta reflexión están concatenados por tres afirmaciones bíblicas progresivas y globalizantes: el Ver con la primacía de la Palabra; el Juzgar con la centralidad de la Palabra; el Actuar con la lectura orante y comunitaria, lectio divina.

Destaqué la centralidad de los números 247 al 249, donde claramente se invita a educar en lalectura y meditación de la Palabra y pasar a una pastoral bíblica entendida como Animación Bíblica de la Pastoral y a tener muy en cuenta la lectio divina

Al respecto cité lo dicho por Mons. Silva Retamales: “…la propuesta del Documento de Aparecida de entender la “pastoral bíblica” como Animación Bíblica de la Pastoral del pueblo de Dios, y dentro de ésta, dar prioridad a la Lectio divina para recorrer caminos de crecimiento personal y comunitario, centrado en la Palabra de Dios”. 

Concluía esta parte central diciendo que la Pastoral Bíblica que sugiere Aparecida tiene que ser alimento del creyente, escuela donde conozca e interprete la Palabra, tiene que ofrecerse a todos, ser lugar de comunión, garantía del derecho que tiene todo fiel a ella, por eso la nueva nominación de Animación Bíblica de la Pastoral. 

Recordé dos acontecimientos trascendentales que hay que tener en cuenta después de Aparecida, que influyen en el camino de la consolidación de la ABP, que fueron: La exhortación apostólica postsinodal “Verbum Domini” y el Pontificado del Papa Francisco. Los detalles que dí los veremos en la próxima entrega.