William Arias

Aunque el Papa Francisco, en su inmenso afán pastoral para la Iglesia, creó el III Domingo del Tiempo Ordinario como “El domingo de la Palabra”, dedicado a la Palabra de Dios contenida en

las Sagradas Escrituras. 

Septiembre sigue siendo el tiempo más amplio y propicio, donde los cristianos católicos, hacemos presente nuestro respeto, veneración e invitación a propagar la Biblia en nuestras comunidades y a sensibilizarnos ante su mensaje de salvación.

Sabemos que la fuente de la celebración de este mes radica en San Jerónimo, cuya memoria la Iglesia la celebra el día 30, ya que él fue uno de los primeros en empeñarse en poner la Palabra de Dios en conocimiento de todo mundo, con su gran trabajo de traducción de los textos sagrados al latín vulgar, el idioma que hablaba el común de la gente del siglo IV d. C., cuya versión bíblica se conoce como “La Vulgata”. 

Así, todos nos sentimos llamados a hacer lo mismo de Jerónimo: cada uno desde nuestra parcela, hacer que la palabra de Dios llegue a todos, que la lean, la comprendan, la investiguen y la interpreten, para que ella sea como dice el Salmo 119: Lámpara que guíe nuestros pasos.

Como siempre, ya las comunidades se preparan para primero hacer su monumento a la Palabra de Dios en los templos nuestros y posterior entronización el primer domingo del mes, y desplegar diversas actividades a lo largo de todo septiembre, tales como: cursos y talleres bíblicos, visita de la Biblia por los hogares y a los enfermos, charlas y conferencias en escuelas y lugares de la comunidad, ferias y olimpiadas bíblicas, organizadas por jóvenes y adolescentes, congresos bíblicos, semana bíblica, marchas bíblicas, y otras, pues se da toda una creatividad pastoral sana y en la línea de lo permitido por el magisterio de la Iglesia, para hacer que se sienta la presencia de la Palabra de Dios que nos llega a través del texto sagrado.

Siempre se busca que todo lo realizado tenga como telón de fondo el tema del Plan Nacional de pastoral de nuestra Iglesia en Dominicana, el cual es: “Un pueblo que vive la santidad y experimenta desde el Bautismo la fuerza de su caminar”, con el lema: “Bautismo y Sinodalidad caminos de santidad”. 

Por lo tanto, haremos lo posible para que toda esta temática nos acompañe, se desglose y se ilumine desde la Biblia, aunque también se aprovecha este tiempo para dar a conocer lo que es ella en sí, y algunas inquietudes en las cuales las comunidades quieran conocer o crecer, dentro de este universo bíblico, el cual es bastante amplio.

Queremos que la Biblia acompañe, guíe y anime todo nuestro quehacer pastoral e institucional a nivel de nuestra Iglesia, es un proyecto que vamos llevando principalmente en América Latina desde hace unos años, que es la Animación Bíblica de la Pastoral, al cual nosotros como parte de la Iglesia del continente nos hemos asociados y vamos haciendo consciente a nuestra gente grupos y comunidades, y los resultados se van sintiendo, pues cada día el católico se interesa más no solo por tener una Biblia, sino por conocerla y poder descifrar todo lo que Dios ha querido comunicar a su pueblo, en un primer momento a través del pueblo de Israel y ahora por medio de su Hijos Jesús, Palabra encarnada que ha puesto su lugar entre nosotros. 

Vivamos con intensidad y gran sentido espiritual este septiembre, Mes de la Biblia que nos regala el Señor.