“Yahveh otorga el derecho a todos los oprimidos” (Sal 102, 6)
Fr. Miguel Ángel Gullón Pérez O.P.
Comunidad de Dominicos de El Seibo
Segunda parte
Nos da pena decir que las autoridades no se han acercado al lugar donde fuimos desalojados ni se han puesto en comunicación con nosotros. Solamente el Síndico de la ciudad aceptó una entrevista en Radio Seybo, en la que justificó insistentemente esta actuación criminal.
Ante las insistentes preguntas de los periodistas para saber quién había ordenado el desalojo sólo respondió que había sido muy triste lo que pasó, pero que el desalojo era muy necesario para impedir el caos y la anarquía que estaba imperando en el lugar.
Hoy, siguiendo las palabras del Papa Francisco, recordamos que “la dignidad no se negocia” y que la verdadera paz se edifica sobre la justicia, la verdad y el respeto por los empobrecidos de la tierra.
Santo Domingo de Guzmán, contemplando el sufrimiento de los pobres de su tiempo, se conmovía hasta las lágrimas y tenía la costumbre de hablar siempre con Dios o de Dios. Hoy, hablar con Dios y de Dios exige alzar la voz por la dignidad de nuestras familias.
Fray Antón de Montesinos se levantó proféticamente en esta isla preguntando: “¿Estos no son hombres? ¿No tienen ánimas racionales?”. Sus palabras resuenan hoy en nuestro querido Seibo preguntando a los autores materiales e intelectuales, dónde está su corazón, dónde está su temor de Dios. ¿Acaso los llantos de nuestros niños y niñas les dejan dormir con la conciencia tranquila?
Recordamos el Artículo 59 de nuestra Carta Magna, la Constitución de República Dominicana: “- Derecho a la vivienda. Toda persona tiene derecho a una vivienda digna con servicios básicos esenciales. El Estado debe fijar las condiciones necesarias para hacer efectivo este derecho y promover planes de viviendas y asentamientos humanos de interés social. El acceso legal a la propiedad inmobiliaria titulada es una prioridad fundamental de las políticas públicas de promoción de vivienda”.
Por tanto, las familias desalojadas exigimos:
1. Exigimos explicaciones, ya que a la fecha de hoy no se ha aclarado quién organizó el desalojo, ni por qué lo hicieron, sin respetar el debido proceso de nuestras leyes dominicanas.
2. Reubicación de las familias damnificadas.
3. Retribución de los bienes personales afectados, ya que ni siquiera nos dieron tiempo de tomar nuestros bienes antes de la demolición.
4. Garantías documentales para las familias.
5. Exigimos un espacio en el área pública para la construcción de la Iglesia, la cual también contaba con el apoyo de la comunidad y fue destruida.
Agradecemos a todas las personas y comunidades que han caminado con nosotros.
Aprovechamos este espacio para pedir el respeto por el derecho a la vivienda de las comunidades de El Seibo, y que se detengan los desalojos arbitrarios de El Vivero.
Pedimos urgentemente a las autoridades una reunión con los líderes de estas comunidades para llegar a un acuerdo justo.
Agradecemos a todos por su apoyo en esta Vigilia por la Dignidad. Por favor, sigan acompañándonos, pues recién iniciamos un camino de lucha que nos llevará a las más altas instancias nacionales e internacionales, para que nuestra dignidad sea restaurada y, a partir de ahora, los derechos humanos sean respetados.
Dios les bendiga.
Familias desalojadas de Los Solares de Villa Guerrero en El Seibo”.
El dicho dominicano “hay brisas que tumban cocos” se cumplirá, pues confiamos en Dios que “otorga el derecho a todos los oprimidos” (Sal 102, 6).




