José Jordi Veras Rodríguez

jordiveras@yahoo.com

Hace dos años, exactamente, para estas fechas, escribimos un artículo en este mismo medio, titulado: “Muestra de gran fe”, y el mismo versaba sobre nuestra Marileidy Paulino, y en ella, nos inspiramos en esa oportunidad y ahora, en cada atleta criollo que en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, ha participado dando lo mejor de sí, por su país y su familia.

En ese escrito indicamos: “Al Verla correr se piensa uno que es fácil, porque ella así lo hace notar. Nos referimos a la gacela de Don Gregorio, Marileidy Paulino. La que nos ha puesto a vibrar desde hace unos años hacia acá. Sin embargo, cuando conoces todas las vicisitudes que tuvo que atravesar para llegar a donde está, siendo la mejor del mundo, es para recordarnos, que para el ser humano que se llena de fe, esperanza y confianza, no hay límites posibles”.

“Es como muchas y muchos dominicanos, que provienen de un hogar en el que su madre, realizaba ambos papeles en el hogar. La real obligación de tener que criar varios hijos, solo a fuerza de espíritu y de trabajo. Que no caen en lo mal hecho o se desvían de su camino, porque saben que tienen un objetivo principal que cumplir, y es ser guía y máximo ejemplo de sus hijos”.

“Nuestra Marileidy Paulino es la quinta de seis hermanos, que tuvo al igual que los demás, hacer lo indecible para dar una mejor vida a su madre. Que lo había dado todo por cada uno de ellos. Que sacó, a pesar de toda la pobreza y precariedad, seres humanos humildes y orgullosos de su origen. Que pudieran combatir contra todo, porque ante esos obstáculos, siempre tendrían algo superior a ellos que los levantaría y los haría lograr el resultado”.

“Nuestra Marileidy, desde niña tuvo que vencer obstáculos mucho peores que los que encuentra en la pista. Por eso se le ve tan natural en lo que hace y se visualiza fácil en cada zancada, porque hace tiempo que ha tenido que derribar las paredes de la indiferencia, de la desigualdad y de recibir muchas puertas cerradas”. “Pero supo mantenerse firme y confiada. Esa determinación que hoy muestra, no es al azar, es fruto del empeño y esfuerzo constante que tuvo que asumir para sobrevivir, ella y su familia”.

“Lo que hoy vemos en Marileidy, es solo la muestra de quien ha sabido levantarse luego de haber caído, una y otra vez. La misma que debió correr sin zapatos porque no podía comprarlos y aun así llevaba a cabo su tarea. 

Todas esas limitantes las supo hacer una virtud y transformarla en fortaleza”. “Entonces, siguen siendo, como hemos expresado en otros escritos sobre ella, una muestra de que la fe mueve montañas, engrandece corazones y evita que la humildad se pierda entre el éxtasis de la victoria”. “Así es nuestra Marileidy”.

Ahora bien, lo que uno como ciudadano y doliente de este país, y de que como alguien que alguna vez practicó disciplinas deportivas, ojalá, comencemos a ver un Estado más presente desde las edades menores y adolescentes, apoyando, colaborando y asistiendo a muchos de nuestros futuros atletas que hoy es posible que estén comenzando apenas practicando educación física, puedan crearse programas y una política estatal, para que incentive y mejore la calidad de éstos, en edades tempranas, y no esperar que ya sean grandes reconocidos internacionalmente, para entonces llegar como quien siempre estuvo presente.  

Que el Estado se comporte como un buen padre de familia responsable, otorgando el real espaldarazo que se requiere para quienes decidan emular el ejemplo de nuestros grandes atletas de hoy. En lo que eso llega, gracias Dios por tanto. 

Gracias Marileidy y a cada uno de nuestros atletas por su esfuerzo, que a pesar de tantas limitaciones de todo tipo, nos llenaron de orgullo.