Una mala decisión 

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El crecimiento de una nación se construye con la participación de todos sus ciudadanos, y ese  avance no solo podemos medirlo por el desarrollo económico, porque el mismo estaría incompleto si no hay justicia social y sus leyes promueven el libertinaje y la falta de controles, para alcanzar una convivencia pacífica entre sus habitantes.

Ante el desenfreno en que ha caído un segmento de la población, en donde no se respeta el derecho de los demás a vivir en paz, resulta contraproducente la decisión del Tribunal Constitucional que echa hacia atrás el Decreto 308-06, emitido por el Poder Ejecutivo en 2006, que prohibía la venta de bebidas alcohólicas a partir de la medianoche, de domingo a jueves, y desde las 2:00 de la madrugada, los viernes y sábados.

Esta medida aumentará la violencia, trayendo como consecuencia desórdenes y hasta crímenes, cometidos por personas borrachas y drogadas que andan como chivos sin ley a altas horas de la noche, irrespetando el derecho que tienen los demás a su merecido descanso.

El ruido y el desorden no deben seguir llenando este ambiente tan contaminado. 

Las leyes tienen que llevarnos hacia el bien común. Así habrá paz.