Jimmy Drabczak

«En aquel tiempo se alzará Miguel, el gran Príncipe, que está de pie junto a los hijos de tu pueblo» (Dn 12,1).

La historia de la salvación nos recuerda constantemente que Dios nunca abandona a su pueblo. En los momentos decisivos de la historia, el Señor manifiesta su providencia de múltiples maneras, también mediante el ministerio de los santos ángeles. Entre ellos sobresale San Miguel Arcángel, presentado por las Sagradas Escrituras como el gran defensor del Pueblo de Dios y vencedor de las fuerzas del mal (cf. Dn 12,1; Ap 12,7-9).

Desde los primeros siglos del cristianismo, la Iglesia ha cultivado una profunda devoción hacia San Miguel. Numerosos santuarios, antiguas tradiciones y el testimonio de incontables fieles muestran que el Príncipe de la Milicia Celestial continúa acompañando a quienes luchan por permanecer fieles a Cristo en medio de las pruebas de la vida.

En la República Dominicana, esta devoción ha encontrado un lugar privilegiado en el Santuario San Miguel Arcángel, en Cuesta Colorada, Santiago, confiado a los Padres Miguelitas. El pasado mes de diciembre este Santuario celebró veinte años de fundado, convirtiéndose en un verdadero centro de oración, reconciliación, peregrinación y difusión de la espiritualidad miguelita.

Cada año, del 20 al 29 de septiembre, grupos de peregrinos participan en las fiestas patronales del Santuario. Durante esos días llegan familias, comunidades y fieles de distintas provincias del país, donde trabajan los padres miguelitas, para encomendar sus vidas a la protección de San Miguel Arcángel y renovar su compromiso de seguir a Jesucristo.

Este año deseamos vivir estas fiestas con una gracia especial. Por ello, culminaremos la novena patronal con una Gran Consagración a San Miguel Arcángel, abierta a todos los fieles que deseen ponerse bajo su protección e imitar su fidelidad al Señor. Quienes participen también podrán recibir el Escapulario de San Miguel Arcángel, como signo de este compromiso espiritual.

Toda auténtica consagración requiere una preparación interior. No consiste en un acto aislado ni en una simple fórmula de oración. Es un camino de fe que conduce a una mayor unión con Dios, siguiendo el ejemplo de aquel que proclamó con toda su existencia: «¡Quién como Dios!»

Con este propósito iniciamos hoy, en las páginas de Camino, una serie de nueve reflexiones inspiradas en los nueve coros de los ángeles. Cada una nos ayudará a descubrir una virtud que Dios quiere formar en nosotros, para vivir con mayor fidelidad nuestra vocación cristiana. 

A la luz de la Sagrada Escritura y de la tradición de la Iglesia, recorreremos este itinerario espiritual que culminará el 29 de septiembre, solemnidad de los santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, con el acto de la Gran Consagración.

Invitamos desde ahora a nuestros lectores a seguir cada una de estas reflexiones, a compartirlas en sus familias y comunidades y, si les es posible, a peregrinar al Santuario San Miguel Arcángel durante las fiestas patronales. 

Que este camino nos ayude a fortalecer nuestra fe, a crecer en la amistad con Dios y a vivir cada día con la certeza de que el Señor nunca deja de cuidar a quienes ponen en Él su confianza.