Los milagros de las Potestades

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Camino de preparación para la Gran Consagración a San Miguel Arcángel

Jimmy Drabczak

«Porque en Él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, visibles e invisibles: Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades; todo fue creado por Él y para Él» (cf. Col 1,16).

Continuamos nuestro camino hacia la Gran Consagración a San Miguel Arcángel contemplando hoy al quinto coro de los ángeles: las Potestades.

San Pablo menciona las Potestades entre las realidades espirituales creadas por Dios. La tradición cristiana las colocó entre los nueve coros angélicos y las relacionó especialmente con la manifestación del poder de Dios, el orden de la creación y la resistencia frente a las fuerzas del mal.

Pero debemos hacer una aclaración importante: las Potestades no hacen milagros por poder propio. Como todos los ángeles, son criaturas y servidores de Dios. Solo Dios es la fuente de todo poder y de toda gracia. Los ángeles actúan únicamente según su voluntad. Entonces, ¿por qué hablar de «los milagros de las Potestades»?

Porque este coro nos invita a contemplar algo maravilloso: Dios puede manifestar su poder sirviéndose también del ministerio de sus ángeles.

La Biblia está llena de intervenciones angélicas. Un ángel libera a Pedro de la cárcel; otro fortalece a Elías en su camino; los ángeles anuncian el nacimiento de Cristo y sirven al mismo Jesús después de las tentaciones. 

No siempre la Escritura identifica a qué coro pertenece cada ángel. Por eso no debemos afirmar que aquellas acciones fueron realizadas específicamente por las Potestades. Pero estos relatos muestran una verdad de nuestra fe: los ángeles son enviados por Dios para servir a su plan de salvación.

La tradición espiritual contempla particularmente a las Potestades como servidores del poder y del orden divinos frente al desorden introducido por el pecado. Esto nos recuerda algo fundamental: el mal nunca está al mismo nivel que Dios.

Satanás no es un “dios malo” enfrentado a un Dios bueno. Es una criatura espiritual que fue creada buena y que libremente rechazó a Dios. Solo Dios es Creador, eterno y todopoderoso. Por eso el cristiano no debe vivir obsesionado con el demonio ni paralizado por el miedo. San Miguel Arcángel lo proclama con su propio nombre: ¡Quién como Dios! Nadie como Dios. 

Y quizás aquí podamos comprender también qué significa un milagro. A veces esperamos únicamente algo espectacular: una enfermedad que desaparezca, una puerta imposible que se abra o un peligro del que somos librados. Pero la gracia de Dios realiza también milagros silenciosos.

Que una persona dominada por un pecado consiga levantarse. Que un corazón lleno de rencor llegue a perdonar. Que una familia dividida vuelva a reconciliarse. Que alguien que había abandonado a Dios regrese a Él. 

En todo ello, el protagonista es siempre Dios. Los santos ángeles son sus servidores y compañeros nuestros en el camino hacia la salvación. 

Prepararnos para la Gran Consagración significa aprender también de las Potestades: reconocer que todo poder pertenece a Dios y poner nuestra confianza únicamente en Él.

Compromiso

Recuerda hoy alguna situación en la que hayas experimentado la ayuda de Dios. Dale gracias y entrégale también aquello que actualmente parece superar tus fuerzas. Repite con confianza: ¡Quién como Dios!

Oración

San Miguel Arcángel, ayúdanos a confiar en el poder de Dios. Que, acompañados por las Potestades y por todos los santos ángeles, permanezcamos firmes frente al mal y sepamos reconocer las maravillas que el Señor realiza en nuestra vida. ¡Quién como Dios! Amén.