Alex Bueno: El ruiseñor de La Sierra

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Le cantó al Señor en su parroquia de San José de las Matas

República Dominicana demostró su gran simpatía por el canto del Ruiseñor de La Sierra Alex Bueno, en todos los géneros musicales. Las escenas de dolor que se observaron en su velatorio en la Iglesia Santa Elizabeth, de Nueva York,  aquí en el Teatro Nacional y el gran recibimiento que se le dio en su pueblo natal, San José de las Matas, pusieron en evidencia el amor de un pueblo hacia este gran ser humano. Su trayectoria estuvo marcada por la autenticidad que caracterizó una carrera, cargada de éxitos durante más de cuatro décadas.

Como todos los grandes artistas, Alex inició su carrera en el pueblo que lo vió nacer, San José de las Matas, comunidad que siempre lo apoyó y lo asumió como su máxima expresión y representación artística.

Varias virtudes adornaron a Alex Bueno fuera de los escenarios: su nobleza, el amor que demostraba a los demás, especialmente a los niños y envejecientes, por eso cuando venía a su pueblo, lo primero que hacía era ir a la Iglesia San José, en la que participaba en los coros  siendo un niño. Luego visitaba el Hogar de Ancianos San José, y de ahí salía a buscar un niño pobre para donarle una bicicleta, o llevarlo a comer a un restaurante de la comunidad. Esa era su rutina. Además  de compartir con familiares y amigos. Su nobleza siempre fue muy alta.

Alex Bueno nació artista. En su casa los instrumentos musicales eran parte de su cultura musical. Una familia de músicos y cantantes su padre Santiago Bueno, fue buen guitarrista, intérprete y con una apreciación musical amplia. Su madre, una profesora de varias generaciones, doña Francisca López Chacheta, tocaba y cantaba, una gran aliada de la parroquia San José en materia de coros y catequesis, de ahí salió la fe de Alex, la que conservó hasta el último día de su vida.

Nos sentimos orgullosos de poder exhibir que fuimos compueblanos de un artista y un ser humano de las condiciones de Alex.

San José de las Matas lo despidió como merecía, su lucha fue constante, su superación nunca se detuvo. Aceptó su enfermedad y murió con dignidad.

Su legado está ahí, sus aportes a la música Popular Dominicana se agigantarán mientras más baje su ataúd.