En un ambiente de fe, fraternidad y gratitud, el Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC) de la Arquidiócesis de Santiago celebró su tradicional Ultreya Arquidiocesana, en el marco de la fiesta de San Pedro y San Pablo.
En la actividad fueron reconocidos por sus años de servicio y dedicación al MCC los dirigentes Fiordaliza Taveras de Serrata (Fior), José Julián Oriach, los diáconos Bienvenido Rodríguez, Juan Bautista de León, Tita, junto a su esposa, Irene Ulloa, María Peralta de Almengó (Matilde), Leonardo Belliard Castro, y Zenón Rosario. Y, un reconocimiento especial a doña Elsa Brito de Domínguez, quien acaba de publicar su libro “La Casa de Cursillos, Senderos de Evangelización: Historias y vivencias”.
Los reconocimientos fueron entregados por el padre Enerio Valerio, asesor espiritual del MCC; Víctor Filpo, presidente del Secretariado, y Ángela Rodríguez, vicepresidenta.
Durante el encuentro también se rindió un homenaje póstumo a destacados cursillistas que dejaron una huella imborrable en la historia del Movimiento: el diácono Faustino de Jesús Ramos Arias, Tino, Milagros Estévez, y Manuel Cepeda. Sus vidas fueron recordadas como testimonio de fidelidad al Evangelio y de amor a la misión del MCC, Estos reconocimientos fueron recibidos por sus familiares.



Rafael Collado, presidente del Secretariado Nacional del MCC, exhortó a los presentes a mantenerse fieles al carisma fundacional del Movimiento y a continuar anunciando a Cristo con alegría, compromiso y espíritu evangelizador, siguiendo el ejemplo de San Pablo.
La parte artística contó con la participación de las danzarinas de la parroquia Santa Ana y un baile de las jóvenes cursillistas “The Color Dance” de la parroquia Santa Cecilia, de la Zona Pastoral de Nibaje.
La jornada estuvo marcada por momentos de oración, cantos, testimonios y reflexión.
La animación Litúrgica estuvo a cargo del coro Voces del Alma, de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, de Los Salados, Santiago.

La Ultreya concluyó con la Santa Eucaristía, presidida por el padre Enerio Valerio, quien exhortó a los presentes a seguir el ejemplo de San Pablo, viviendo una fe firme, valiente y misionera, dispuestos a anunciar a Jesucristo con alegría y coherencia en todos los ámbitos de la vida.




