Recordar con esperanza

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Pasemos por la vida haciendo el bien, y dejando este mundo en mejores condiciones que como lo hemos encontrado. Estos pensamientos, uno tomado de las Sagradas Escrituras, y el otro del Movimiento Scout, se han hecho vida en la familia Ramírez Faña.

Al inicio de este mes de junio, se reunieron junto a familiares y amigos para dar gracias a Dios por la vida de su hija Vanessa, al cumplirse el veinte aniversario de que apagaron su existencia física para quitarle un celular.

Aquel hecho consternó al país. La multitud que desfiló por las calles de Santiago para despedirla, fue el mayor reflejo de la tristeza y de indignación de un pueblo que repudió aquel crimen, clamando Justicia.

Los padres de Vanessa tuvieron perseverancia hasta lograr que los responsables del crimen fueran sometidos a la justicia, y pagaran su culpa. En esta trayectoria encontraron el apoyo de muchos padres y madres que sintieron el dolor viendo en Vanessa a uno de sus hijos.

Si no hubieran mostrado esa perseverancia en cada momento del proceso, los responsables del crimen habrían estado libres, sin cumplir la condena merecida, porque aquí los victimarios cuentan con una defensa muy profesional, pagada por el Estado, mientras las víctimas quedan desamparadas, y más cuando no tienen los recursos económicos para cubrir los honorarios de un profesional calificado. Esto no puede continuar así. Hay que legislar para cambiar esta ley.

Los que matan, causan a la sociedad otros males, no pueden volver a la calle, sin antes regenerarse y cumplir la pena impuesta, mostrando un verdadero arrepentimiento.

Ahora tenemos un desborde de violencia y los crímenes se están repitiendo con una frecuencia espantosa. Esta sociedad está enferma. La violencia se está volviendo cotidiana. Cuidado con acostumbrarnos a este estilo de vida, que es la máxima negación al proyecto de Dios.

Esperamos que la impunidad y complicidad con aquellos que llenan la tierra de horror, no encuentre cabida en esta sociedad. Es hora de construir un nuevo mundo. No perdamos un minuto más. La tarea es de todos.