Elvis y Oskary: Un destino escrito por Dios

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En El Guano, Santiago

Todo comenzó una tarde de agosto, cuando el destino decidió cruzar sus miradas. Oskary llegaba a casa de una vecina sin imaginar que, a unos pasos, Elvis estaba reparando su motor. Para él, fue un flechazo instantáneo; cautivado por su belleza, no pudo evitar preguntarse: “¿Quién será esa jóven?”. 

Ella recuerda ese primer encuentro con gracia. Lo que Oskary aún no sabía era que Dios ya había preparado a ese hombre para ser el compañero de su vida.

Elvis demostró ser un caballero de los que ya poco se ven. Desde el primer día, no faltó ni una sola tarde. Con respeto y mucha paciencia, se ganó un lugar en la casa de su futura suegra y el padrastro de Oskary; aunque pasaba horas conversando con ellos sin revelar aún sus intenciones, sus acciones hablaban por él. Entre detalles llevados a escondidas y conversaciones infinitas, nació un bello noviazgo que floreció durante cuatro años. 

El 15 de abril de 2015, sellaron su amor. Hoy, su relación es un roble construido sobre los cimientos del amor, la confianza y un compromiso inquebrantable, fruto del cual nacieron sus tres tesoros: Emely, Oscar Emir y Eyden. 

Palabras de Elvis para ella: “Admiro profundamente tu fuerza y la dedicación con la que levantas nuestro hogar cada día. Gracias por tu honestidad y esa sinceridad que es el norte de mi vida. Eres una esposa excepcional y la madre más entregada que nuestros hijos podrían tener. Prometo amarte y cuidarte tanto como tú cuidas de todos nosotros”. 

Palabras de Oskary para él: “Los tiempos de Dios son perfectos y lo confirmé al conocerte. Eres el esposo que siempre soñé: cariñoso, sincero y con esa chispa chistosa que ilumina nuestra casa. Admiro tus manos trabajadoras, tu alma limpia y ese corazón noble que siempre ayuda al prójimo. Gracias por cómo cuidas de nuestro hogar y de nuestros hijos; eres, y siempre serás, mi mayor bendición”.