Amaurys Rodríguez

Viejo querido, padre Vinicio: a seis años de tu pascua, tu recuerdo sigue siendo refugio y guía. Te fuiste en una tarde mansa, envuelto en un silencio profundo, tú, que fuiste la voz vibrante que siempre nos señaló el camino hacia Jesús. 

Hoy, mientras descansas en la paz de nuestro Redentor, te pedimos que sigas intercediendo por nosotros, los que aún caminamos hacia la pascua definitiva. Siempre en el corazón.