No hay criatura fuera del cuidado de Dios. Nadie que salió de la mano del buen Creador está desprovisto del amor, la defensa, el apoyo necesario y la ayuda del dador de la vida. Dios ama a toda su creación y va a su encuentro en el camino hacia la perfección total. La teología cristiana, cuando proclama la verdad sobre las criaturas, al mismo tiempo proclama la verdad sobre la dependencia de la creación respecto a su Creador, habla de su íntima conexión con él. Entonces, la Biblia dice que ser creado significa lo mismo que ser procedente, es decir, la existencia en estricta dependencia de lo que es mayor y lo que existe independientemente. La creación no tiene la fuente de la vida en sí misma, sino en el Creador y depende de él. Toda existencia humana está en esta red de dependencia placentera, pero entonces es su decisión personal, acción libre y voluntaria si lo ve, si lo reconoce y lo vive.

Uno de los santos rabinos, cuando inició el tiempo sabático, vio con los ojos abiertos y en su sensibilidad espiritual cómo los ángeles de Dios descendían sobre este mundo. Es una intuición y revelación muy hermosa, vio que cuando llegaba el tiempo sabático, los ángeles de Dios descendían a este mundo con una intensidad aún mayor. Esta imagen de descendencia de los ángeles podemos meditar en el Evangelio según san Juan 1,47-51, previsto para el 29 de septiembre, fiesta de los Arcángeles san Miguel: Quien como Dios, san Gabriel: Fortaleza de Dios y san Rafael: Medicina de Dios. Esta es una imagen que refleja la gran generosidad de Dios y aún más, refleja una gran pasión por dar, una por cuidar de las personas para que podamos descubrir la santa felicidad.

Además, resulta evidente que no solo dependemos de Dios, sino que estamos bien cuidados por él y de muchas maneras, porque hay un sinnúmero de ángeles. Entre ellos están los personales, que recibimos en el momento de la concepción, llamados ángeles de la guarda. Dios los envía a todos, para que estemos rodeados por sus coros, para que podamos experimentar su presencia, especialmente en la profundidad de nuestras luchas, preguntas, dolor, ansiedad, desánimo y toda clase de ataques malignos, para que descubramos cuánto somos cuidados por Dios. Como la madre carga a sus hijos, así somos cargados en las manos de Dios y ahí podemos descansar. Y lo más importante, para que descubramos el gozo y la bendición de Dios que desciende sobre nosotros, y aunque a veces atormentados, podemos alabarlo a través de estos ángeles y cantar: ¨Quien como Dios¨.

Ya hemos iniciado la novena a san Miguel Arcángel, por eso les invito a acompañarnos en el nuevo Santuario del Caribe dedicado a san Miguel Arcángel, ubicado en Cuesta Colorada, Santiago de los Caballeros para que junto a todos los coros angelicales y los Arcángeles: san Miguel, Gabriel y Rafael honremos a Dios, podamos alabar a Dios.  Esto  refleja la espada de san Miguel, que es la mejor y  la máxima forma de luchar en contra del mal. Así es más fácil expulsar a los demonios, traer al mundo la paz y plantar el amor de Dios.

El miércoles 29 de septiembre habrá dos misas: a las 3:00pm para los que llegarán de otras parroquias de Santiago y otras. Luego, desde las 4:00pm hasta las 6:15pm tendremos la exposición del Santísimo Sacramento y la posibilidad de confesarse. A las 5:30pm tendremos oración de liberación y sanación a través de intercesión de san Miguel Arcángel. A las 6:30pm concluiremos nuestras festividades con la solemne misa, presidida por Mons. Carlos Tomás Morel Diplán, obispo auxiliar de nuestra Arquidiócesis.

Padre Jan Jimmy Drabczak CSMA